Suceso
Al día siguiente llegaron agentes de la Patrulla de Fronteras de Vermont y se los llevaron a todos.
Salgado dijo que no sabe por qué la dejaron ir a ella y no a los demás. A menudo, si se considera que el indocumentado no representa riesgo alguno, lo dejan ir mientras se procesa su caso, según Bradley Curtis, de la Patrulla de Fronteras. "No es una política generalizada, se decide caso por caso", indicó.
Salgado fue autorizada a permanecer en el país hasta marzo próximo, a condición de que se presente periódicamente en un juzgado de Boston, según las autoridades.
Cuando su esposo fue deportado, ella se trasladó al noroeste de Vermont. Vivió en una casa con otros inmigrantes, en la que tenía una habitación propia, y trabajó en un vivero. Ahorró suficiente dinero como para traer de vuelta a su marido, quien volvió a cruzar la frontera cuatro meses después de ser deportado.
Tapia también comenzó a trabajar en el vivero. "No nos pagaban demasiado", dijo ella. Pero los dos trabajaban 12 horas diarias, seis o siete días a la semana. "Queríamos ahorrar algún dinero", expresó Salgado.
Terra/AP
