VENEZUELA-BEATIFICACIÓN
Caracas, 27 abr (EFE)- La Madre Candelaria de San José fue beatificada hoy en Caracas en una ceremonia oficiada por el enviado del Vaticano, cardenal José Saraiva Martins, quien destacó la vida ejemplar de esta monja venezolana y su "arte de consolar".
El cardenal portugués, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, invitó a todos a seguir el ejemplo de Madre Candelaria que, subrayó, con la sencillez de su vida "propone con toda su actualidad una verdadera y propia teología del consuelo".
Momentos antes, a las 11.21 hora local (15.51 GMT), el cardenal, en representación del Papa Benedicto XVI, había proclamado la beatificación de la monja venezolana, tras serle dirigida la solicitud por el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa.
"Concedemos" que Madre Candelaria, fundadora de las Hermanas Carmelitas de Venezuela "sea llamada beata de ahora en adelante", dijo el cardenal Saraiva en el acto celebrado en el estadio de béisbol de la capital venezolana, abarrotado de fieles.
El enviado de Roma señaló que la fiesta de la segunda beata venezolana, después que la Madre María de San José fuera beatificada el 7 de mayo de 1995 por el Papa Juan Pablo II, se celebrará el 1 de febrero, mientras los decenas de miles de asistentes a la ceremonia irrumpían en una ovación.
Se descubrió entonces un retrato gigante de la monja bautizada con el nombre de Susana Paz Castillo Ramírez cuando nació el 11 de agosto de 1863 en Altagracia de Orituco, en el estado central de Guárico, y cuyo decreto de beatificación anunció el Papa Benedicto XVI el pasado 6 de julio con reconocimiento de un milagro.
Unas 30.000 personas, la mayoría del interior del país, asistieron al acto oficial de beatificación en el estadio de béisbol, mientras que otras 20.000 aproximadamente lo presenciaron en el contiguo estadio de fútbol a través de pantallas de televisión.
La ceremonia, retransmitida en directo por el canal de televisión Vale TV y por las cadenas privadas venezolanas, pero no por las estatales, comenzó puntualmente a las 11.00 hora local (15.30 GMT) con un canto de entrada de las autoridades religiosas, en un día caluroso, pero sin la lluvia que amenazaba el día anterior.
En la misa de celebración, tras el rito de la proclamación, el cardenal enviado del Vaticano dedicó sus palabras a la fe "viva y profunda" de la monja beatificada hoy y afirmó su convicción de que era "Dios que consolaba" por medio de ella.
Relató la vida de Madre Candelaria, fallecida el 31 de enero de 1940, a los 77 años, de la que dijo que pasaba "horas y horas al lecho de los enfermos" hasta "padecer hambre", al tiempo que calificaba su obra de "caridad que llevaba al heroísmo".
El enviado del Papa invitó a seguir el ejemplo dado por la fundadora de las Hermanas Carmelitas venezolanas, a "superar los individualismos" y ser también "dispensadores de la consolación de Dios".
Durante el acto, al que no asistió el presidente venezolano, Hugo Chávez, los representantes de la Iglesia Católica del país llamaron asimismo a la oración por los pueblos indígenas y las minorías, por la paz y el diálogo en Venezuela, y en el resto de los países de Latinoamérica.
Asimismo, hicieron voto para que puedan "pronto brillar en gloria de los altares" una decena de religiosos venezolanos que se encuentran en proceso de beatificación, entre ellos el doctor José Gregorio Hernández, que arrancó aplausos del público cuando se escuchó su nombre.
Al finalizar la ceremonia, el cardenal arzobispo de Caracas agradeció el apoyo de instituciones para la celebración y saludó la presencia en el acto de familiares de la nueva beata y también de la niña Milagros Candelaria, cuyo nacimiento motivó, según la Iglesia, el milagro reconocido.
Según la versión oficial, el milagro que hizo posible la beatificación de la Madre Candelaria ocurrió en 1995 en Altagracia de Orituco, su población natal, cuando nació viva una niña que los médicos habían declarado clínicamente muerta.
De acuerdo a esa versión, la parturienta, orientada por una monja de la Congregación de la Madre Candelaria, rezó toda la noche a la fundadora de la orden, tras lo que dio a luz a la mañana siguiente, ante el asombro de los médicos, a una niña que le puso por nombre Milagros Candelaria.
Más de medio millar de policías, bomberos y efectivos de equipos de protección participaron en el dispositivo para garantizar la seguridad de las miles de personas que acudieron a la ceremonia que, entre cantos, concluyó poco después de las 13.00 hora local (17.30 GMT). EFE eb/jgc (con fotografías y video)
Terra/EFE