América Latina
Por Nicolás Misculin
BUENOS AIRES (Reuters) - El Gobierno y los productores rurales argentinos intentaban dejar atrás sus diferencias el martes, aunque la negociación no avanzó en una reunión secreta la noche previa y sigue vigente la amenaza de los productores de retomar las medidas de fuerza en 72 horas.
Tras una amplia huelga comercial que en marzo dejó al país al borde del desabastecimiento de alimentos y de una crisis política, el 2 de abril el sector ofreció una tregua de 30 días para negociar beneficios para el campo.
Pero ante la falta de soluciones al conflicto -entre otros factores-, el jueves pasado renunció a su cargo el ministro de Economía, Martín Lousteau, quien había sido el impulsor de la modificación impositiva a las exportaciones agrícolas que disparó el conflicto.
Luego de la partida de Lousteau, funcionarios y representantes del campo aceleraron los contactos esta semana para evitar que el sector vuelva a la protesta y el lunes por la noche mantuvieron conversaciones en un lugar secreto, sobre la que trascendieron pocos detalles a la prensa.
Sin embargo, algunos directivos de las asociaciones agropecuarios dijeron que, entre otros aspectos, se están negociando cambios a los impuestos móviles a las exportaciones de granos y derivados.
"Lo que se está hablando es de las retenciones móviles," explicó a la televisión argentina Jorge Srodek, secretario de la entidad Carbap, agremiada a una de las cuatro asociaciones que lanzaron la huelga.
"En realidad, no hay nada resuelto, esto está siendo negociado muy discretamente para no levantar falsas expectativas," dijo Srodek, que agregó que también se está conversando sobre problemas en los mercados de trigo y carne.
Argentina es uno de los mayores exportadores mundiales de granos, productos derivados y carnes.
La principal queja del sector es que el cambio en el impuesto a las exportaciones implica de hecho un alza en la tasa a las ventas externas de soja y girasol y, además, limita abruptamente las ganancias cuando los granos alcanzan altos valores en los mercados internacionales.
El Gobierno busca evitar con este impuesto que los elevados precios internacionales de los alimentos se trasladen al mercado doméstico y perjudiquen principalmente a la cuarta parte de la población que vive en la pobreza.
Las reuniones con las autoridades continuarían en las próximas horas, aunque todavía se desconocen la fecha y la hora del probable encuentro.
(Reporte adicional de Helen Popper)
(Reporte de Nicolás Misculin, Editado por Juana Casas)
Terra/Reuters