América Latina
Por Fabián Andrés Cambero
SOCOPO, Venezuela (Reuters) - Apenas amanece en el llano venezolano, José Pernía se dispone a ordeñar a sus vacas para enviar unos 100 litros de leche diarios al centro de recolección de la zona.
El campesino, con una pequeña finca en el suroeste del país petrolero, es uno de los tantos productores de Lácteos Los Andes (Enlandes), empresa comprada este año por el Gobierno en su lucha por la "soberanía alimentaria," que busca mitigar los efectos de un reciente episodio de desabastecimiento.
Desde mediados del 2007, el país sufre escasez intermitente de rubros básicos como leche, huevos, azúcar, arroz y pollo, una batalla que el presidente Hugo Chávez ha dicho ganará, en medio de la incipiente crisis alimentaria que amenaza a los países más pobres.
"El mundo está en una crisis y Venezuela no va a caer en esa crisis, ténganlo por seguro. Más bien nosotros vamos a ayudar, Dios mediante, a otros pueblos a enfrentar la crisis de alimentos, que es una de las grandes amenazas que ha llegado al mundo," declaró el mandatario en días recientes.
Los precios internacionales de los alimentos han escalado en los últimos meses, mientras organismos como el Banco Mundial y Naciones Unidas (ONU) ya alertan que será "un desafío sin precedentes y de proporciones globales," causado en parte por el uso de alimentos para fabricación de biocombustibles.
Chávez y su aliado cubano Fidel Castro han criticado duramente al Gobierno estadounidense por su intención de usar cereales para producir etanol, una medida con la que Washington busca reducir su dependencia energética de los países productores como Venezuela.
MAS RECURSOS
Para enfrentar la crisis local, el Gobierno -que cuenta con una red de mercados con alimentos subsidiados para los sectores pobres- lanzó este año mediante la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) un programa de importación y distribución de productos a una tarifa ya regulada dentro del control de precios vigente en el país.
Ahora, en los centros de distribución ya casi no se observan las extensas filas que se veían meses atrás para poder comprar algunos de los productos escasos.
"Ya no hay colas (filas) como antes. Está mejor y se empiezan a conseguir las cosas," dijo Wilma Rondón, ama de casa mientras compraba en un improvisado centro estatal de una populosa barriada en el oeste de Caracas.
El Gobierno del país sudamericano también adquirió una amplia cadena de refrigeración para mejorar la distribución de algunos productos perecederos.
Los ministerios de Agricultura y de Alimentación han invertido hasta ahora más de 4.000 millones de dólares para garantizar el suministro de alimentos a la población, mientras que una filial de PDVSA planea importar unas 150.000 toneladas mensuales de comida.
Mientras tanto, Chávez confía en el potencial agrícola del país petrolero y estima que pueda convertirse en un importante exportador en los años venideros, aunque actualmente Venezuela importa más de la mitad de los bienes que consume.
"Muchos países del mundo van a necesitar que los que tenemos potencial agrícola lo desarrollemos, preservando el equilibrio ecológico, por supuesto," afirmó Chávez durante una visita a una central agrícola patrocinada por el Estado.
AUN SIN NORMALIDAD
Aunque en Venezuela algunos de los productos, como la leche, son despachados ahora con mayor regularidad, aún no llegan a exhibirse en los estantes de los comercios, ya que son vendidos de inmediato.
"Todavía no se ha abastecido totalmente el mercado de leche un 100 por ciento," dijo a Reuters Mauricio Herrera, presidente de la Enlandes, quien explicó que la nueva directiva está elevando el porcentaje de leche que coloca en el mercado y que antes era usada en derivados más lucrativos, como el yogur.
La escasez de rubros básicos pone en apuros al Gobierno en un año en el que enfrenta elecciones regionales, con las que busca recuperarse de la derrota sufrida en diciembre, cuando fracasó en su intento de aprobar una reforma constitucional que aceleraba la implantación de un modelo socialista.
De acuerdo a una encuesta de la firma privada Datanálisis, el desabastecimiento se ha convertido en el segundo mayor problema para los venezolanos y paso a ocupar el tradicional puesto del desempleo.
"No es que haya más desabastecimiento, es que la población es más sensible a los mismos problemas," comentó el director de la encuestadora, Luis Vicente León, al agregar que la gente no sólo teme la falta de alimentos sino de muchos otros rubros, como repuestos para automóviles o algunos tipos de papel.
El analista explicó que aunque la población siente que ha mejorado el abastecimiento, aún permanece la percepción del problema "y ese elemento todavía tiene un impacto político."
"Este es el corazón del problema para Chávez, que la gente se puso a buscar culpables," afirmó León.
(Por Fabián Andrés Cambero, con colaboración de Enrique Andrés Pretel y Ana Isabel Martínez. Editado por Silene Ramírez)
Terra/Reuters