Brasil-indígenas
La salida de los agricultores arroceros de la reserva Raposa Serra do Sol, en el norte de Brasil, es innegociable y los grupos indígenas locales no aceptarán pagos para una solución alternativa, afirmó este miércoles el líder Dionito Makuxi en conferencia de prensa.
La gigante reserva Raposa Serra do Sol, de 17.000 km2, situada en la frontera de Brasil con Venezuela, se convirtió en un verdadero polvorín ante la exigencia de los indígenas de que el Superior Tribunal Federal (STF) homologue sus límites y expulse a los arroceros instalados en la zona.
Ante la sugerencia de legisladores de que los arroceros puedan permanecer en la reserva a cambio del pago a los indígenas por el uso de la tierra, Dionito Makuxi dijo que "esas personas tienen que salir. No queremos migajas de ellos. Son violentos y los conocemos. No vamos a negociar eso".
La reserva fue legalizada por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva en 2005, tras 30 años de reclamos de los cerca de 19.000 indígemas macuxi, wapichana, ingarikó, taurepang y patamona.
A fines de marzo la justicia determinó la retirada de todos los agricultores arroceros de la reserva, pero el STF pidió a la Policía Federal que interrumpa momentáneamente la operación a principios de abril ante la inminencia de estallidos de violencia en la zona.
Los productores arroceros afirmaron que no se retirarán de la reserva y prometieron resistir, generando una enorme tensión.
"Nosotros le hemos dicho a los jueces del STF que queremos que se cumpla la ley, que se haga justicia. Confiamos en el tribunal", dijo Dionito Makuxi a la prensa.
El líder del grupo makuxi afirmó que los arroceros "tienen pistoleros que amenazan a los jefes indígenas, tiran bombas caseras contra las aldeas. Se tienen que ir, la ley lo determina".
En tanto, el líder Lourenço Wapichana dijo que los indígenas de la región "no pretenden iniciar cualquier tipo de reacción violenta, caso el STF decida dividir la reservas en islas" para permitir la permanencia de los agricultores, pero añadió que "vamos a apelar al mundo entero".
El presidente de la oficial Fundación Nacional del Indio (FUNAI), Márcio Meira, dijo esta semana a la prensa que más de 150 familias de pequeños agricultores ya abandonaron la reserva indígena, pero que seis grandes productores arroceros decidieron que van a resistir al desalojo.
Uno de esos productores, identificado como Paulo César Quartiero, es acusado de "enriquecerse y reaccionar a la presencia del estado de derecho, ha invadido escuelas, quemado puentes y amenazado con armas", dijo Meira.
El gobierno del estado de Roraima, en tanto, mantiene una posición intermedia, alegando que la producción de arroz de los agricultores que están en la reserva es importante para la población local.
Este miércoles, Dionito Makuxi afirmó que los indígenas poseen 35.000 cabezas de ganado en la reserva, y que el año pasado las 194 aldeas consiguieron producir 50 toneladas de maíz, además de 10 toneladas de frijoles, y por lo tanto no precisan del arroz producido por los "invasores".
Terra/AFP