Inocencia robada
Alexander tenía nueve años cuando un grupo armado irrumpió en la finca en busca de agua: "yo me acuerdo que a mis hermanos y a mí nos pegaron, nos hicieron arrodillar y nos dijeron que viéramos la cara de mi papá y luego le dispararon a él y a un muchacho que se estaba quedando en la casa", relata.
Bogotá, 30/04/2008- Hoy, convertido en un adolescente de 16 años, Alexander narra a Notimex parte de la tragedia que vivió en 2001 junto a sus hermanos Anderson (13), Angie (15) y Ruby (12), que lo miraban atentos, con sus rostros llenos de pecas y tostados por el sol.
Ese día vieron doblarse el cuerpo de su padre, como la vida se le escapaba sin poder hacer nada para ayudarlo.
Las detonaciones de bala rompieron de tajo la infancia de Alexander y sus hermanos, quienes han perdido la fe en las autoridades.
La inocencia se esfumo y pasaron a engrosar la lista de desplazados y de huérfanos del conflicto armado.
María Molano, madre de los cuatro niños, interviene para desmenuzar la dramática experiencia de su familia: "espero que con esto alguien se acuerde de los desplazados en Colombia".
"Nosotros con mi esposo vivíamos en la vereda Naranjalito, del municipio de Apulo (en el central departamento de Cundinamarca). Mi esposo tenía tres fincas pequeñas dedicadas a las frutas y al ganado", externa con profunda melancolía.
Terra/Notimex
