'Monstruo de Austria'
Las autoridades austríacas prosiguen hoy las investigaciones para intentar esclarecer cómo Josef Fritzl proveía de alimentos a su hija Elisabeth y a tres de sus hijos, resultado de su relación incestuosa con ella y sus violaciones, en el zulo subterráneo donde los mantuvo encerrados durante 24 años.
Viena, 03/05/2008- Sobre las narraciones efectuadas a la prensa por varios vecinos y ex inquilinos de Fritzl, el jefe de la Oficina contra el Delito de Baja Austria, Franz Polzer, dijo hoy a la agencia local APA que "no hay declaraciones concretas".
De esta forma, Polzer ni confirmaba ni desmentía las afirmaciones al respecto publicadas por los medios.
Los agentes deberán escuchar los testimonios de unas cien personas que residen o han vivido en el edificio de tres pisos propiedad de los Fritzl en la localidad de Amstetten, donde tuvo lugar el peor caso de abuso conocido en Austria.
El viernes, la Policía ya afirmó que "nada se puede hacer" si esas personas "no se acuerdan de nada" cuando responden a los interrogatorios de las fuerzas de seguridad, pero luego, cuando recuerdan ciertos detalles, se los cuentan a la prensa.
Desde ayer, los medios de comunicación se hacen eco de los recuerdos de Sepp (Josef) Leitner, un camarero que entre 1990 y 1994 alquiló un estudio de 30 metros cuadrados en la planta baja de la casa de los Fritzl y quien ahora dice que está seguro de que pagó, sin saberlo, las cuentas de la luz de los "inquilinos" del calabozo subterráneo.
Señala que vio "con frecuencia" cómo Josef Fritzl, de profesión técnico electricista, llegaba de noche a la casa, descendía de su vehículo Mercedes con bolsas de la compra y se dirigía directamente a la entrada del sótano por el jardín.
Terra/EFE
