Internacional
Por Madeline Chambers
PEENEMUENDE, Alemania (Reuters) - Pocos alemanes saben que la carrera espacial comenzó en una remota isla cerca de la costa del Báltico, un lugar común y corriente con cielos abiertos y alfombrado de pinos.
Pero fue en el sitio de pruebas de Peenemuende donde en 1942 un grupo de ingenieros bajo el mando de Wernher von Braun sentó las bases para enviar al hombre a la Luna y de la carrera de misiles de la Guerra Fría, probando el primer misil balístico de largo alcance del mundo para los nazis.
Los alemanes no veneran el sitio debido a la ambigüedad moral de uno de los avances tecnológicos más significativos del siglo pasado.
Los cohetes, llamados "Vengeance Weapon 2" (Arma de venganza 2) o "V2," estaban diseñados para darle a Adolf Hitler la superioridad militar con un arma sigilosa capaz de devastar ciudades enemigas sin poner una tripulación en peligro.
"Este lugar era tanto el cielo como el infierno," dijo Christian Muehldorfer-Vogt, director de una exposición en la planta eléctrica del lugar de los ensayos, un monumental edificio de ladrillos marrones en la tierra plana de la isla de Usedom, que linda con Polonia.
Se cree que el V2 y sus precursores, llamados V1 o "bomba volante," causaron la muerte de unas 15.000 personas en Gran Bretaña y Bélgica en la Segunda Guerra Mundial. Unos 20.000 trabajadores en condiciones de esclavitud murieron construyéndolos.
Para algunos, Peenemuende inauguró el capítulo de los viajes espaciales ya que las armas probadas allí eran prototipos de todos los cohetes posteriores.
Para otros, se trata del lugar donde fueron desarrolladas las armas más terribles de la época.
Fue aquí donde el carismático Von Braun, posteriormente el cerebro detrás del programa espacial estadounidense, realizó su "pacto con el Diablo," según describe Muehldorfer-Vogt, y cooperó con los nazis para alcanzar su sueño de enviar al hombre a la Luna.
VERGÜENZA
En muchos países, el sitio sería un lugar reconocido pero el Centro Histórico de Información Técnica de Peenemuende incluso lucha por asegurarse fondos públicos.
"En Alemania no podemos tener la misma actitud para con nuestra historia técnica como en Gran Bretaña o Estados Unidos debido a las asociaciones históricas," dijo Muehldorfer-Vogt, señalando una feroz disputa por el nombre de una escuela para ilustrar su afirmación.
Los planes de nombrar la escuela en Sajonia en honor a Klaus Riedel, un importante científico de Peenemuende, generó indignación este año. Los críticos dicen que está mal homenajear a un hombre que fabricó armas para los nazis.
"Esa disputa echa muestra las contradicciones de nuestro legado," comentó el director, quien sostiene que la carga histórica de Peenemuende fue una razón, junto a los enormes costos, para que Alemania ligara sus investigaciones espaciales modernas a los proyectos europeos.
Incluso una reciente cobertura mediática sobre el espacio -generada por el importante rol de Alemania en la instalación del laboratorio espacial europeo Columbus en la Estación Espacial Internacional- pasó por alto las tempranas contribuciones del país.
En 1992, ante la indignación de Gran Bretaña, el Gobierno del ex canciller Helmut Kohl tuvo que reducir sus planes de una gran celebración del 50 aniversario de los ensayos del V2.
LETAL
En el áspero terreno afuera del museo Peenemuende, un reluciente, aunque siniestro, prototipo del V2 blanco y negro apunta hacia el cielo.
Esa era el arma que Hitler esperaba que pudiese infundir terror en los corazones del enemigo y levantar la moral en casa. Desplegado por primera vez en otoño de 1944, puede que no haya cambiado el curso de la guerra pero sí tuvo un efecto devastador.
El elemento sorpresa incrementó su impacto psicológico.
"En un principio nadie sabía qué pensar sobre ellos. Estas cosas de repente cayeron directamente desde el cielo sin ser captados por los radares y explotaron," dijo a Reuters por teléfono Betty Sansom, de 79 años, quien vivía en Londres durante la guerra.
"Todo lo que pudimos concluir era que los alemanes habían hallado algo que los puso en una liga diferente," agregó.
El desarrollo de tecnologías de dirección y el oxígeno líquido como combustible fueron los saltos hechos en Peenemuende que sentaron las bases para todos los avances posteriores en materia de cohetes, incluyendo los misiles de la Guerra Fría.
Para marzo de 1945, Alemania había lanzado 3.000 V2 sobre ciudades enemigas principalmente desde la costa francesa, además de los 22.000 más primitivos V1 -aviones sin tripulación que caían a tierra con una ojiva cuando el motor se quedaba sin combustible.
La exposición en Peenemuende, inaugurada en 2001 y que atrae a unos 230.000 visitantes al año, incluye una pila de escombros que representa la destrucción causada por los cohetes, ropa de los trabajadores de los campos de concentración y propaganda nazi celebrando los avances.
Pronto inaugurará afuera una plataforma de lanzamiento de 48 metros de largo.
El museo también trata la figura más controvertida del programa: Von Braun, quien ejerció como director técnico de 1937 a 1945.
Von Braun, miembro de las SS de Hitler, se rindió ante los estadounidenses en 1945. Fue reclutado bajo la secreta Operación Cubierta y llevado de inmediato a Estados Unidos para trabajar en su programa espacial, que culminó con el alunizaje en 1969.
El hombre fue la principal figura en el desarrollo del Saturn V que propulsó a la nave espacial Apollo hacia la Luna.
Pero durante la guerra, más de 40.000 prisioneros del campo de concentración Mittelbau Dora comenzaron a producir misiles V2 en 1943 en una fábrica subterránea cerca de Peenemuende. Las condiciones inhumanas y arduo trabajo físico se cobraron la vida de aproximadamente la mitad de los trabajadores.
(Editado en español por Patricia Avila)
Terra/Reuters