Internacional
Por Noah Barkin
BAGDAD (Reuters) - Cajas llenas de tostadoras, lavarropas y congeladores están apiladas frente al emporio de electrodomésticos de Hashim Nur al-Moussawi sobre el extremo del mercado Shorja en el centro de Bagdad.
Pero si se entra a su negocio se ve que está virtualmente vacío, con un agujero de bala en la ventana de su oficina a modo de la única pista de lo que le sucedió a este otrora exitoso empresario iraquí.
"Saquearon mi negocio y secuestraron a mi hijo," se lamenta el hombre de 62 años. "Tuve que cerrar mi tienda durante meses para pagar un elevado rescate. Ahora la situación de la seguridad es mejor, pero estoy luchando por pagar mis deudas. Estoy en medio de una crisis financiera," agregó.
Moussawi es uno de los cientos de residentes de este bullicioso distrito que goza de los beneficios de la seguridad, pero se queja de que la reducción en la violencia no marcó el comienzo de una prometida reactivación económica o mejores servicios gubernamentales.
Los violentos ataques en su barrio, que hasta hace un año era escenario de feroces enfrentamientos sectarios con cientos de víctimas, han disminuido significativamente en los últimos 12 meses.
Las tropas estadounidenses a diario pasan estruendosamente en sus vehículos militares todo terreno y a pie. Unidades de seguridad barrial camufladas de verde, los "Hijos de Irak" respaldados por Estados Unidos, se ocupan de las plazas y calles principales para mantener el orden.
El aumento en el número de soldados estadounidenses del año pasado tuvo por objetivo hacer que las calles como las que rodean al mercado Shorja fueran más seguras, y en eso claramente ha tenido éxito.
Las experiencias de Moussawi y otros residentes de este barrio muestran que la lucha por alcanzar estos objetivos -vitales para hacer la vida tolerable para los iraquíes- será larga.
Sabar Leftah, el propietario de un negocio de alfombras a una cuadra de distancia, está feliz de que el área se haya vuelto más segura. Pero dice que los recientes enfrentamientos en Ciudad Sadr, un barrio chiíta varios kilómetros al este, han vuelto a poner nerviosos a los clientes.
"El año comenzó mejor, pero el negocio ha vuelto a empeorar. Los estudiantes temen venir, los toques de queda han hecho daño, más gente permanece alejada," dijo Leftah.
CLOACAS VERDE BRILLANTE
En el cercano Fadhil, un barrio antiguo y predominantemente árabe sunita, los residentes están agradecidos de que los insurgentes de Al Qaeda ya no deambulan por las angostas calles que parecen un laberinto.
Pero también existe frustración porque las mejoras prometidas en materia de servicios públicos no han sido cumplidas.
Naciones Unidas dijo en febrero que un 40 por ciento de los 27 millones habitantes de Irak no tenía acceso a agua potable.
Pese a la vasta riqueza petrolera, que este año debería alimentar al 7 por ciento de crecimiento económico, la ONU ha solicitado 265 millones de dólares en ayuda para que Irak atienda sus deficiencias de alimento, refugio, agua y servicios sanitarios.
Por las calles de tierra del centro de Fadhil bajan ríos de aguas residuales verde fosforescente con moscas alrededor. Las casas bajas y comprimidas están llenas de agujeros de bala, algunas completamente destrozadas por cohetes o explosivos.
"El sistema cloacal se volvió a romper y el agua no es buena," explicó Um Sara, una madre de 31 años, quien levanta los brazos en frustración mientras se asoma por la puerta en un vestido estampado con flores coloridas.
Jalal Salah, propietario de un pequeño almacén en la cercana calle al-Kifah, se queja de que no tiene electricidad desde 2006 y debe depender de generadores privados: "Ellos siguen prometiendo que solucionarán esto y nada pasa."
Las cosas están sucediendo, solo que no tan rápidamente como algunos de los ciudadanos de Bagdad lo habían esperado.
En una reciente reunión de consejo de distrito, un grupo de dos docenas de representantes barriales debatieron sobre planes para incorporar 370 trabajadores públicos adicionales y proporcionar 3 millones de dólares en equipamiento -incluyendo computadoras, camiones, radios y topadoras.
Si se acepta la propuesta, el dinero del Gobierno estadounidense financiaría los primeros tres meses del proyecto, después de lo cual se hará cargo el iraquí.
El mayor John Schulz, un funcionario de asuntos civiles de Estados Unidos, dijo en el pasado que los líderes locales luchaban para que el gobierno atendiese y financiase sus necesidades.
"Estamos concentrándonos en ciertos barrios que el gobierno identifica como ignorados," comentó. "Puede darse la situación en a la que la persona en la estación de energía no le gusta un barrio entonces simplemente no le envía electricidad." explicó.
Un proyecto reciente estaba pensado para arreglar la plaza al-Sibaa en lo que las fuerzas estadounidenses describen como la "línea de responsabilidad" entre el enclave sunita de Fadhil y los barrios chiítas al oeste.
Con el recrudecimiento de la violencia sectaria, la plaza se había vuelto un feo vertedero de basura y lugar de reunión de alcohólicos.
Ahora en el medio se encuentra una reluciente fuente blanca, montada sobre estatuas de leones, y niños patean una pelota de fútbol, dándole a la plaza un aspecto extrañamente sano en una zona afectada por los enfrentamientos y la pobreza.
"Estamos haciendo progresos pero tomará tiempo," dijo Schulz. "La esperanza es que podamos ayudar a hacer de este un mejor país, pero podría tomar de 10 a 20 años," agregó.
(Editado en español por Patricia Avila)
Terra/Reuters