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La creciente escalada de violencia en México, donde sólo el fin de semana fueron asesinadas al menos 21 personas, pone nuevamente a prueba un enorme operativo de seguridad del gobierno federal con miles de militares y policías para combatir el narcotráfico.
La violencia está llegando a su estado más crítico como una "reacción a la presencia militar y policiaca", dijo a la AFP el espacielista en temas de narcotráfico Ricardo Ravello.
Ante esta situación, el gobierno federal se ve obligado a reforzar los operativos de seguridad en las zonas más calientes, que cuentan ya con 36.000 militares y otros miles de policías desplegados en varios estados.
Los narcotraficantes desafían a las fuerzas de seguridad incluso con pancartas como la que apareció en Culiacán, capital del estado de Sinaloa, con la leyenda: "Soldaditos de plomo, federales de paja. Aquí es territorio de Arturo Beltrán", operador del prófugo Joaquín 'el Chapo' Guzmán, cabecilla del cártel de Sinaloa.
La confrontación se registra con mayor violencia con "los zetas", sicarios al servicio del cártel del Golfo creado en los años 90 con militares desertores, que "están cada vez más fortalecidos por nuevas incorporaciones al grupo", indicó el experto.
En una nueva modalidad, el cártel del Golfo implementó en las últimas semanas una estrategia de comunicación, colocando carteles en varias ciudades del país, en los que invitan a policías federales y militares a unirse a sus fuerzas con "mayores salarios y mejores condiciones laborales".
La detención el viernes pasado en Culiacán de 13 "zetas" desató una noche de enfrentamientos, en la que resultaron muertos cuatro agentes federales.
Unos 200 policías federales fueron enviados la semana pasada a Sinaloa para reforzar la presencia de los mil agentes federales que permanecen desde hace 10 meses en ese estado, ubicado en la costa del Pacífico y próximo a la frontera norte con Estados Unidos.
Este fin de semana murieron 17 personas en Guerrero (sur), en dos ataques separados dirigidos contra el líder ganadero Rogaciano Alba, por parte de comandos fuertemente armados que operaron de manera similar a los de Sinaloa.
Aunque Alba salió ileso de los dos ataques, en ellos murieron sus dos hijos y su hija fue secuestrada.
Alba, un cacique de la región desde hace algunas décadas, se vinculó a organizaciones de tráfico de drogas atraido por "las bondades del dinero fácil", señaló Ravello.
El experto sostuvo que también en Guerrero "Los zetas y "Los pelones", brazo armado del cártel del prófugo Joaquín "el Chapo" Guzmán, se disputan desde 2005 el control territorial.
Guerrero, ubicado también en la costa del Pacífico, es parte de la ruta del tráfico de drogas de México hacia Estados Unidos.
Los comandos que se enfrentaron este fin de semana "son arterias ligadas a los mismos grupos que disputan el territorio en Sinaloa y Guerrero, así como en otras localidades", opinó Ravello.
Al encabezar la ceremonia de homenaje a los cuatro agentes federales muertos el viernes en Culiacán, el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, aseguró que el gobiermo mexicano "no dará ni un paso atrás" en esta lucha.
Desde diciembre de 2006 el presidente Felipe Calderón ha desplegado a 36.000 militares en varias de las 31 entidades federativas del país, y tan solo en marzo pasado el ejército reforzó con unos 2.500 efectivos su presencia en Chiahuahua (norte), donde únicamente en ese mes fueron ejecutadas 97 personas.
Unas 1.100 personas fueron asesinadas en el transcurso del año por acciones del crimen organizado, según un reporte de la prensa.
Terra/AFP