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El ex presidente del gobierno español Leopoldo Calvo Sotelo, fallecido el pasado sábado, ha sido enterrado en la tarde de este lunes en el pueblo gallego de Ribadeo (Galicia, norte) tras recibir por la mañana honores de Estado en el Congreso de los Diputados en Madrid.
El féretro con los restos mortales de Calvo Sotelo, ante cuya capilla ardiente desfilaron durante todo el domingo miles de ciudadanos españoles, salió a hombros del Congreso a primera hora de la mañana, en un acto presidido por el jefe del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Los restos mortales del ex presidente, cubierto con la bandera española, fueron trasladados en un armón de artillería hasta la cercana Plaza de Neptuno, en el centro de Madrid, donde hubo un toque de oración y unas salvas de honor.
Posteriormente, el féretro viajó a la localidad gallega de Ribadeo, donde Calvo Sotelo pasó su infancia y juventud, y en cuyo ayuntamiento se instaló durante unas horas una capilla ardiente, hasta que a media tarde se ofició un funeral en la iglesia parroquial de Santa María del Campo.
El obispo de Ferrol-Mondoñedo, Manuel Sánchez Monge, se encargó de pronunciar la homilía en una ceremonia en la que estuvieron presentes, entre otros, el presidente regional gallego, Emilio Pérez Touriño, y ex ministros en los gabinetes de Calvo Sotelo como Rodolfo Martín Villa y Alberto Oliart.
Tras la ceremonia fúnebre, el cuerpo del segundo jefe del gobierno de la democracia fue trasladado al cementerio de Ribadeo, donde fue inhumado en el panteón familiar.
El jueves tendrá lugar en Madrid un funeral de Estado en su memoria, presidido por los Reyes con la asistencia de las más altas personalidades del país.
Leopoldo Calvo Sotelo, quien fue jefe del Ejecutivo español de febrero de 1981 a diciembre de 1982, falleció el sábado de un paro cardíaco, a los 82 años, en su casa de Pozuelo de Alarcón, al norte de Madrid.
Su corta estancia a la cabeza del Ejecutivo español se recuerda especialmente por el intento de golpe de Estado perpetrado el 23 de febrero de 1981 durante la votación de su investidura, y por ser el periodo en que España ingresó en la OTAN en mayo de 1982.
Terra/AFP