Incesto en Austria
Por el contrario, los otros miembros "van bastante bien, dadas las circunstancias", señaló Kepplinger.
El más pequeño "es el más encantador, simpático y sociable; cada vez es más vivaz", añadió.
La madre y la abuela preparan los desayunos y las cenas para la familia en el pabellón que comparten, aislados del mundo y de los medios de comunicación, que se agolpan a las puertas del hospital de Amstetten.
Físicamente se están adaptando progresivamente a la luz natural y están aprendiendo a moverse en un espacio "normal".
"Sin embargo, su situación es muy difícil y extrema", añadió Kepplinger en referencia a la terapia psíquica.
Terra/AFP
