América Latina
El hacendado Vitalmiro Moura, absuelto de la presunta autoría intelectual del homicidio de una misionera estadounidense y defensora de la selva, declaró el jueves que la admiraba y argumentó que le tendieron una trampa.
Moura, de 37 años, fue absuelto el martes en una segundo juicio después de haber sido declarado culpable y sentenciado a 30 años en prisión por ordenar en el 2005 la muerte de la misionera Dorothy Stang, de 73 años.
"No la conocía. Nunca tuve el placer de reunirme con ella, pero me hubiera gustado hacerlo para estrechar su mano", declaró Moura a The Associated Press en una entrevista en la oficina de su abogado en Belem, una ciudad porteña en la desembocadura del Amazonas.
La absolución de Moura ha generado intensa indignación en todo Brasil por la forma en que la Corte Suprema ha manejado el juicio, y funcionarios por la defensa de los derechos humanos solicitan una investigación para determinar si un testigo clave recibió dinero con el fin de que modificara su testimonio en el último juicio.
El fiscal estatal Edson Souza dijo que apelaría el veredicto y que incluso el abogado de Moura, Eduardo Imbiriba, había declarado que pensaba que la apelación podría resultar en que su cliente fuera declarado culpable en un nuevo juicio, debido a toda la presión.
Nada de esto parecía poner nervioso a Moura, quien dijo estar feliz de que "se haya hecho justicia", y expresó su satisfacción por estar libre después de tres años en la cárcel.
Los fiscales han solicitado una investigación sobre un pago de 100.000 reales (60.000 dólares) que presuntamente Moura hizo a Amair Feijoli da Cunha, el hombre hallado culpable de pactar la muerte supuestamente en representación del hacendado.
Aunque Moura aceptó haber pagado esa suma a Cunha, argumentó que fue para saldar una adquisición de ganado realizada tiempo atrás.
De acuerdo con Moura, Cunha modificó su testimonio porque había encontrado recientemente a Dios y deseaba enmendar sus errores. Añadió que Cunha sólo testificó contra él en el primer juicio porque había sido presionado por los fiscales de la policía.
También culpó a los activistas católicos que trabajan con los pobres de la región por la presión para intentar adjudicarle el delito a alguien más que el asesino confeso Rayfran das Neves Sales.
Moura cree que la policía buscó culparlo a él del delito porque el pistolero y un cómplice corrieron a su casa tras el tiroteo. El hacendado dice que cuando llegaron les pidió que se fueran.
Moura enfrenta cargos por imponer condiciones de trabajo de esclavitud y ha sido multado por tala ilegal en la hacienda de casi 3.000 hectáreas (7.500 acres), desde que fuera confiscada por el programa de reforma gubernamental para el uso de suelo.
Terra/AP