América Latina
BUENOS AIRES (Reuters) - Los productores rurales de Argentina prolongarían la huelga rural que debía concluir la semana próxima, en un endurecimiento del conflicto que amenaza con paralizar las exportaciones de granos de uno de los principales proveedores agropecuarios del mundo.
El enfrentamiento entre los productores y el Gobierno desató en las últimas semanas una crisis política que derivó en la renuncia de un ministro de Economía y ya produjo fuertes caídas en los mercados financieros del país.
"El jueves 15 estaremos evaluando si ahí termina o si seguimos. Lo más probable es que tal como están las cosas este paro (huelga) continúe," dijo Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina frente a un grupo de productores en la provincia de Entre Ríos, una de las principales productoras agropecuarias.
En ese distrito, cientos de productores rurales salieron el sábado a las carreteras con sus tractores y camionetas para protestar contra la política agropecuaria oficial en el tercer día de la huelga, cuyo término estaba previsto inicialmente para el próximo jueves.
Buzzi señaló que no aceptarán levantar la medida como condición para retomar el diálogo con el Gobierno, que se interrumpió la semana pasada debido a que no lograron llegar a un acuerdo en el punto clave de los tributos a las exportaciones.
El campo rechaza una modificación en el impuesto a las ventas externas de granos y derivados aplicado en marzo, que en la práctica elevó la carga sobre la soja, el mayor bien de exportación del país.
En marzo, los productores realizaron una huelga de tres semanas en protesta por el nuevo esquema fiscal, que provocó desabastecimiento de alimentos básico e impulsó las principales plazas internacionales de granos ante la previsión de una caída de la oferta desde el país sudamericano.
Desde que comenzó la protesta, se realizaron manifestaciones de agricultores a la vera de las carreteras, que en algunos casos fueron bloqueadas.
A principios de abril, los productores decidieron hacer una tregua para iniciar negociaciones con el Gobierno, pero no lograron llegar a un acuerdo. Los productores acusan al Gobierno de prepotente, mientras que las autoridades dicen que el sector rural es inflexible.
"Es muy difícil dialogar con alguien que le dice 'si no se hace lo que yo quiero, (...) me voy o pego el portazo," dijo a una radio el jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández.
"Es una pena lo que está pasando, porque no estábamos lejos. Estábamos muy cerca de encontrar una solución (antes de que se cortara el diálogo la semana pasada)," agregó.
SUMAN ACTORES AL CONFLICTO
En los últimos días los dirigentes rurales comenzaron a acechar a los alcaldes, gobernadores y legisladores para que intercedan en el conflicto y manifiesten públicamente su posición.
"Este paro (huelga) histórico en esta etapa va por los legisladores, los gobernadores y todos los actores que empiecen a parir un país federal en serio. Creo que este es el camino," dijo Buzzi.
La presidenta Cristina Fernández tiene el control del Congreso y cuenta con gobernadores oficialistas en 19 de las 24 provincias del país, incluyendo a sus aliados de la opositora Unión Cívica Radical (UCR).
Buzzi pidió que "el Congreso de la Nación empiece a ser un poder que represente al pueblo y deje de ser una oficina devaluada del poder central, que empiecen a legislar sin tener que pedir permiso en la Casa Rosada (...) que quienes fueron elegidos por el pueblo gobiernen de frente al pueblo."
Para esta semana, hay reuniones previstas entre dirigentes rurales y algunos alcaldes, gobernadores y legisladores.
(Reporte de Karina Grazina, Editado por Marion Giraldo)
Terra/Reuters