Internacional
Por Lindsay Beck y Guo Shipeng
PEKIN (Reuters) - Cinco niños murieron y más de 100 personas sufrieron heridas el lunes como consecuencia de un sismo de magnitud 7,8 que sacudió la provincia china de Sichuan, que obligó a los residentes a salir a las calles ante el temblor de los edificios.
La agencia oficial de noticias Xinhua dijo que la muerte de los niños se produjo cuando dos escuelas primarias se desmoronaron en el condado de Chongqing, en Liangping, un municipio de 30 millones de personas vecino a Sichuan.
Las imágenes de televisión mostraron a los habitantes de la capital de Sichuan, Chengdu, en las calles, aparentemente ilesos, salvo una mujer que sangraba por la cabeza.
Un funcionario de la oficina sismológica de la capital dijo que las líneas telefónicas estaban cortadas en el condado de Wenchuan, zona donde tuvo lugar el epicentro, y había datos de daños en edificios de municipios vecinos, lo que podría implicar víctimas en la zona.
El primer ministro, Wen Jiabao, iba a viajar a Chengdu, una metrópolis de rápido crecimiento con 10 millones de habitantes situada a unos 2.090 kilómetros al sudoeste de Pekín.
El presidente Hu Jintao ordenó "todos los esfuerzos necesarios" para rescatar a los afectados, informó Xinhua.
El terremoto se sintió en Bangkok, la capital de Tailandia, a unos 3.300 kilómetros de distancia, donde los edificios temblaron durante varios minutos.
En la ciudad china de Wuhan, la población salió rápidamente de los edificios y al menos uno de una sola planta se derrumbó, según un estudiante universitario.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por su sigla en inglés) informó en su página web (http://earthquake.usgs.gov) que el terremoto se produjo a las 0628 GMT a una profundidad de 10 kilómetros.
El USGS también reportó que hubo una réplica de magnitud 6 a las 0643 GMT, casi en el mismo lugar, y otra a las 0734 de magnitud 5,4.
Uno de los edificios más altos de China, la torre Jinmao, y otros rascacielos en el distrito financiero de Shanghái fueron evacuados y posteriormente los empleados pudieron volver a entrar en algunos de ellos.
(Escrito por Lindsay Beck; editado por Hernán García y Lucila Sigal)
Terra/Reuters