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El actor mexicano Damián Alcázar aterrizó en Hollywood esta semana antes del inminente estreno de "Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian", una oportunidad que asume "como otra más, buscando la honestidad" y sin ningún síntoma de deslumbramiento con Hollywood.
"Esta es una oportunidad más en mi carrera, que me gustó mucho y que desde el primer momento me cautivó la historia y el personaje, pero para nada siento de que ésta era mi meta o que ahora por fin llegué a Hollywood", dijo el actor mexicano en una entrevista en Beverly Hills a medios en español.
En la segunda entrega de la superproducción de "Las Crónicas de Narnia", que se estrena el viernes en Norteamérica, Alcázar interpreta al "Lord Sopespian", un caballero despiadado del rey que intenta apoderarse del reino de Narnia.
"Cuando me hablaron fue para hacer directamente el papel de Miraz, el rey, pero luego por teléfono Andrew me preguntó ¿cuánto mides? y yo dije: '¡Ya aquí está!, pues 1,68 y sin zapatos'" y entonces el director neocelandés, Andrew Adamson, le ofreció el personaje de Sopespian, contó Alcázar entre risas la anécdota que calificó como una "interpretación" suya sobre el cambio de papel.
El desafío que suponía el personaje fue, en definitiva, lo que llevó a este actor de 55 años y con suficiente compromiso artístico, a lanzarse al elenco de una producción de cientos de millones de dólares por primera vez en su extensa carrera que lo consolidó como uno de los actores más respetados del nuevo cine mexicano, con hitos como "La ley de Herodes" (1999), "El crimen del padre Amaro" (2002) y "Crónicas" (2004).
"Trabajar con miles de extras, en escenarios tan remotos, conocer por dentro la producción de una película de esta envergadura con tantos equipos técnicos y tener por fin el privilegio de ir a Praga a filmar, y en compañía de mi compañera e hijo, pues hizo la experiencia riquísima y esos fueron los motivos también para elegir el papel", recalcó Alcázar.
Además recibió un sueldo con el que podrá "cumplir un objetivo que tenía en mente desde hace años: venirme a un lugar bien remoto de Estados Unidos a aprender inglés, esa es una beca, y desde hace tiempo quería hacer algo así porque es un idioma necesario para ver si no me pierdo oportunidades de trabajo con directores que admiro mucho", dijo al nombrar a los hermanos Coen y a Martin Scorsese.
Alcázar dice que por trabajar con esos directores es capaz de aceptar el papel del "que lo atropellan y sólo alcanza a decir, '¡por allá se fueron!' y después caer muerto", aclarando que sabe muy bien que no aceptaría ningún papel que obedezca al estereotipo del latino que suele reservar el cine hollywoodense a los actores de habla hispana.
Terra/AFP