En año olímpico
Miles de soldados fueron despachados a distintos puntos del país para acallar las protestas y restaurar el orden. Semejante despliegue hizo que continuasen las críticas a China por su actitud hacia el Tíbet.
El recorrido de la antorcha olímpica por distintos países estuvo también rodeado de censuras. Un evento que se supone representa un inicio positivo de la cuenta regresiva final para los juegos se convirtió en algo caótico, con manifestaciones protibetanas en cada punto, desde el encendido mismo de la antorcha en Grecia.
Las malas noticias continuaron. En abril China sufrió su peor accidente ferroviario en una década. Setenta y dos personas murieron y más de 400 resultaron heridas cuando un tren de pasajeros de alta velocidad se salió de las vías y chocó contra otro tren en la provincia rural de Shandong. El accidente fue atribuido a un exceso de velocidad.
En mayo se reportaron numerosos casos de una infección viral que afecta manos, pies y boca, que generalmente no es mortal pero que este año causó la muerte de 39 niños e infectó a casi 30.000 más.
Recién la semana pasada la imagen del país recibió una publicidad positiva, cuando escaladores chinos y tibetanos llevaron la antorcha olímpica a la cima del Monte Everest.
Las autoridades chinas fijaron la inauguración de los juegos para el 8 de agosto (8/8/08) por considerar que era un día particularmente auspicioso. Mucha gente en esta nación atea es supersticiosa y el número ocho, "ba" en chino, es asociado con la prosperidad y la buena suerte porque suena parecido a "fa", que quiere decir riqueza.
China no reparó en gastos e invirtió unos 40.000 millones de dólares en remodelaciones y construcciones nuevas. Fue dinero bien gastado, aparentemente, ya que ninguna de las 31 instalaciones fue afectada por el terremoto, que se sintió en una vasta zona del país, incluida la capital.
Li Jiulin, el principal ingeniero del Estadio Nacional, con capacidad para 91.000 personas sentadas y la gran joya arquitectónica de los juegos, estaba inspeccionando la instalación cuando se produjo el terremoto. Dijo que el estadio está en condiciones de resistir un terremoto de magnitud 8.
"Las instalaciones no fueron afectadas por el terremoto", expresó Sun Weide, portavoz del comité organizador. "Tuvimos en cuenta los terremotos cuando construimos los estadios".
En última instancia, esta serie de crisis podrían hacer que los chinos reconsideren sus prioridades, según Des Forges.
"En cierto sentido, le recuerdan al gobierno que, por más que los juegos sean importantes, hay asuntos tal vez más importantes todavía que debe resolver", señaló el historiador.
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Terra/AP

