América Latina
Por Bárbara Obeso
CULIACAN, México (Reuters) - México comenzó el martes a enviar a miles de efectivos de seguridad al corazón del territorio del cártel más poderoso del país, reforzando los operativos contra el narcotráfico tras una cruenta ola de asesinatos de jefes policiales en varios estados.
Los soldados y agentes redoblarán en el norteño estado de Sinaloa la lucha contra el cártel del mismo nombre que comanda el hombre más buscado de México, el prófugo Joaquín "El Chapo" Guzmán, en medio de una violenta guerra entre cárteles que ha dejado unos 1,100 muertos en lo que va del año.
"Las últimas semanas han sido muy violentas en Sinaloa, con muertes y ejecuciones, con un mayor despliegue de armas, saña y capacidad de fuego," dijo el fiscal general Eduardo Medina Mora en una conferencia de prensa en la capital estatal Culiacán, donde se reunió el gabinete de Seguridad federal para analizar la escalada de violencia.
Unos 200 militares llegarán el martes a Culiacán y 100 más lo harían en los próximos días. Los soldados se sumarán a un contingente de policías federales que llegó la semana pasada.
Los efectivos que el Gobierno enviará a Sonora comprenden agentes, policías federales y militares.
"En total, son 2,723 elementos para reforzar la seguridad y ser más efectivos en la lucha contra el crimen organizado," dijo también en la rueda de prensa el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.
Culiacán era patrullada el martes por helicópteros y los militares comenzaban a verse en las calles.
SANGRIENTA SEMANA
En la capital estatal el jueves fue asesinado uno de los hijos de Guzmán, Edgar, de 22 años, junto a otras dos personas, a manos de sicarios de una banda rival, según las autoridades.
Y un primo de "El Chapo" fue arrestado el fin de semana.
Periódicos locales reportaron en los últimos días la aparición de carteles y mantas en Culiacán con amenazas contra el gobernador del estado, Jesús Aguilar.
La semana pasada, en diferentes puntos del país, fueron asesinados seis jefes policiales, entre ellos Edgar Millán, coordinador de seguridad regional de la policía federal.
Los cárteles del narcotráfico están enfrascados en una sangrienta lucha por el control de las rutas de drogas ilegales hacia Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de estupefacientes.
Sus violentos enfrentamientos dejaron el año pasado más de 2,500 muertos, a pesar de los operativos lanzados por el presidente Felipe Calderón para tratar de frenar el derramamiento de sangre.
(Reporte adicional de Anahí Rama y Mica Rosenberg, editada por Pablo Garibian y Silene Ramírez)
Terra/Reuters