América Latina
Por Carlos Alberto Quiroga
LA PAZ (Reuters) - Menos de una semana después de haber desafiado al presidente izquierdista Evo Morales con la convocatoria a un referendo revocatorio, la oposición política boliviana se mostró dividida el miércoles, insegura de seguir adelante con el proceso.
La puja dentro de los sectores conservadores que rechazan las reformas socialistas del Gobierno dejó a la nación más cerca del caos político que de una campaña electoral que podría poner fin al mandato de su primer presidente indígena, que es respaldado por la mayoría pobre del occidente boliviano y repudiado por la rica minoría blanca del oriente.
Al menos tres prefectos regionales objetaron el referendo y legisladores de Podemos, la alianza derechista que aprobó la convocatoria a la consulta en el Congreso, anunciaron un proyecto de ley para anular el proceso revocatorio, ya que ahora consideran que sólo favorecería a Morales.
Al panorama de caos contribuyeron un pedido opositor de adelanto de elecciones generales, el anuncio del oficialismo de reactivar la aprobación de una nueva Constitución socialista y la decisión de los líderes de distrito de Santa Cruz de aplicar un estatuto de autonomía no reconocido por el Gobierno.
"Al lanzar el revocatorio, Podemos ha hecho un pésimo cálculo político que puede costarle la vida y amenaza con dañar a los prefectos con grave perjuicio para las autonomías," dijo el miércoles a reporteros el senador Roberto Ruiz, miembro de esa alianza, la principal fuerza opositora.
Ruiz se puso a la cabeza de la disidencia en su partido para exigir que se anule el revocatorio; y el magnate del cemento y jefe de la oposición centrista, Samuel Doria Medina, denunció que pudo haber habido hasta un acuerdo entre Podemos y el gobernante Movimiento al Socialismo para convocarlo.
Según la legislación, Morales debería ser rechazado en el comicio por casi el 54 por ciento de los votantes para ser relevado de su cargo, lo que parece improbable dada su popularidad.
Pero, los prefectos que gobiernan los nueve distritos en los que se divide Bolivia, varios de la oposición, podrían correr una suerte diferente, ya que están más expuestos a que su mandato sea revocado.
Analistas ven muy poco probable dar marcha atrás a un referendo impensable la semana pasada, particularmente después de que Morales aceptara con evidente satisfacción el desafío y promulgara el lunes la ley de convocatoria, fijando el 10 de agosto como la fecha del evento.
La ley del referendo revocatorio, según explicaron líderes opositores, fue impulsada para bloquear la nueva Constitución, que fue aprobada por una asamblea constituyente a fines del año pasado con apenas el respaldo del oficialismo y que aún debe ser ratificada por el voto popular.
EN RIO REVUELTO
Entretanto, cuatro prefectos seguían impulsando polémicos procesos de autonomía cuyo principal resultado, hasta ahora, ha sido bloquear la nueva Constitución con la que Morales busca dar más poder a los indígenas y consolidar cambios como una "revolución agraria" sin latifundios y la nacionalización de los recursos naturales.
Casi sin cobertura de los medios nacionales, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, comenzó a poner en vigencia de un estatuto de autonomía aprobado el 4 de mayo en un referendo regional que Morales no reconoce por considerarlo ilegal y separatista.
Costas declaró "vigente plenamente" ese estatuto, que desconoce la competencia del Gobierno nacional en la política agraria, la migración interna y hasta el comercio exterior.
El miércoles, el prefecto cruceño puso en funcionamiento una "Delegación para la Producción y la Exportación," con supuesta capacidad para dirigir el comercio externo del distrito, que es el motor económico del empobrecido país.
Para el jueves está anunciado un acto en el que Costas pasará a ser llamado gobernador y un consejo de delegados municipales se convertirá en "asamblea departamental."
Desafiante, el futuro gobernador de Santa Cruz restó importancia a un diálogo nacional promovido por Morales y reiteró que esa negociación sólo podría realizarse después del 22 de junio, cuando concluirá una ronda de cuatro referendos regionales de autonomía.
Morales propuso el lunes a cinco prefectos -tres oficialistas y dos opositores- un pacto nacional sobre autonomías, distribución de impuestos petroleros y producción agropecuaria. Los cuatro prefectos autonomistas no asistieron a ese encuentro.
Argentina y Brasil, que reciben vitales suministros de gas desde Bolivia, enviaron observadores al diálogo.
(Editada por Alejandro Lifschitz)
Terra/Reuters