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"El Mozote: Lucha por la Verdad y la Justicia" se titula un libro presentado este miércoles por la Iglesia católica, en el que recrea la peor de las atrocidades cometidas por el ejército contra centenares de niños, mujeres y hombres, en 1981 en el este de El Salvador.
"Lo que buscamos es dignificar a las víctimas que no merecen olvido. Queremos además que se conozca la verdad y se haga justicia para que estos hechos no vuelvan a repetirse", aseguró durante el acto de presentación el director de la oficina de Tutela Legal del Arzobispado, Ovidio González.
Con una edición de 1.000 ejemplares, el libro muestra en su portada el monumento dedicado a las víctimas, representado por la silueta de una familia de cuatro miembros, agarrados de la mano con la inscripción "Masacre a la inocencia".
Según González, la novedad de la publicación es que contiene relatos de militares que fueron testigos y que "participaron como activos" en la despiadada masacre.
Uno de los sobrevivientes de la masacre, Juan Bautista Márquez, de 68 años, relató que estuvo en tres comunidades donde se perpetró la matanza y en una de éstas, Jocote Amarillo vio y escuchó las voces de los militares cuando estaban asesinando a la gente.
En la presentación del libro también se proyectó en una pantalla el desgarrador testimonio de Rufina Amaya, quien se salvó ocultándose en el monte pero vio morir a sus cuatro niños y a su esposo a manos de las tropas.
Amaya falleció hace un año.
"Me siento bien mal cuando me acuerdo de esas cosas (matanza), es bien triste recordarse (...) Yo viví esos momentos de la masacre y sobré (libré) porque no llegaron a la casa", comentó María Dorila Márquez, de 52 años.
"Vi como una niña con otro niño en sus brazos, que lloraba, corría en el contorno de una casa para librarse de un soldado que la perseguía, luego se escuchó una ráfaga y ya no se escuchó nada, ni el llanto del niño", exclamó la sobreviviente.
Por su parte, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, aseguró que "fue un acto de barbarie contra niños y niñas indefensos e inocentes niños".
La publicación consigna 819 nombres de las más de mil personas masacradas (449 eran niños menores de 18 años), presenta testimonios e informes judiciales, forenses, y las conclusiones que emitió la Comisión de la Verdad, creada en 1992 por la ONU para investigar las atrocidades cometidas en el marco de la guerra civil (1980-1992).
Entre el 9 y 31 de diciembre de 1981, el ahora proscrito batallón militar Atlacatl cometió la masacre en cantones de los municipios de Arambala y Meanguera, a unos 200 km al este de San Salvador en el departamento de Morazán.
En 1993, la Comisión de la Verdad responsabilizó de la masacre al coronel Domingo Monterrosa, que figuraba como comandante del Batallón Atlacatl, entre otros militares.
Monterrosa junto al mando de la región oriental murió el 23 de octubre de 1984, cuando la guerrilla le indujo a creer que había capturado los transmisores de la clandestina radio Venceremos, que en realidad eran aparatos con cargas explosivas que estallaban mediante control remoto.
Terra/AFP