América Latina
Un grupo de campesinos paraguayos quemó el jueves una bandera brasileña durante un acto en el empobrecido departamento de San Pedro, pidiendo la expulsión del país de todos los colonos de nacionalidad brasileña.
Además, los manifestantes reclamaron la renuncia del presidente Nicanor Duarte, presuntamente porque "no quiere solucionar los problemas de la gente pobre", según declaró el dirigente Luis Aguayo.
Unas 300.000 familias pobres reclaman desde 1989 la entrega gratuita de tierras para cultivar rubros de subsistencia.
"Estamos luchando por la segunda independencia paraguaya", dijo en idioma guaraní Elvio Benítez, líder de la filial en el distrito Curupayty de la Mesa Coordinadora de Organizaciones Campesinas (MCNOC), de izquierda, la mayor agrupación de campesinos sin terreno propio. El acto fue transmitido por los canales de televisión.
El pueblo se encuentra a 300 kilómetros al norte de Asunción, en medio de la selva tropical del Amambay, infestado por mosquitos que transmiten las enfermedades de la fiebre amarilla y el dengue.
Agregó que "mientras los paraguayos vivimos en la miseria, unos pocos empresarios brasileños se vuelven millonarios", en alusión al cultivo masivo mecanizado de la soja.
Benítez, vestido a la usanza del otrora jefe guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara, dirigió un peculiar desfile paramilitar de unos 100 varones, todos cubiertos con la gorra estilo "Che" con machetes al hombro como si fueran fusiles.
Al concluir la parada, el dirigente Blas López leyó un manifiesto indicando que "responsabilizamos al presidente Luiz Inácio Lula Da Silva por la eventual muerte de nuestros compatriotas debido a la utilización, de parte de colonos brasileños, de agroquímicos en las fumigaciones" en las plantaciones de soja, único grano cosechado tres veces en un año.
Benítez reclamó la expulsión del Paraguay de todos los colonos brasileños, cuya cantidad se desconoce. En el departamento existen 60 fincas que serían invadidas en los próximos días, según lo manifestó.
Añadió que pedirán al próximo gobierno del presidente electo Fernando Lugo, que asumirá el 15 de agosto, la expropiación de 35.000 hectáreas de un bosque natural propiedad del brasileño Ulises Teixeira. La propiedad es utilizada en un 40% para el cultivo de soja y el resto es reserva boscosa protegida por leyes ambientales.
Otro empresario agrícola brasileño, Tranquilo Favero, posee en la misma zona 35.000 hectáreas de soja y 12.000 hectáreas de montes naturales, pero los campesinos no lo mencionaron.
El comandante de la Policía Nacional, comisario Fidel Isasa, informó en conferencia de prensa que "apenas ocurran las ocupaciones ilegales de haciendas, nuestro personal actuará para garantizar la propiedad privada de acuerdo con órdenes firmadas por jueces competentes".
Por su parte, Duarte admitió el jueves que "en el campo existe tensión, pero hasta el momento no se han concretado las ocupaciones anunciadas. Debemos sentarnos a dialogar, todos los involucrados como representantes campesinos, el gobierno, delegados del próximo Poder Ejecutivo y de los empresarios agrícolas".
Sin embargo, dirigentes de los labriegos mantenían su posición. "Duarte debe renunciar. Es una cobardía suya desentenderse de nuestros reclamos sólo porque Fernando Lugo (presidente electo) asumirá el poder el 15 de agosto", se quejó el dirigente Aguayo en un programa del canal 4 de televisión.
Aguayo es secretario general de la MCNOC.
En los últimos días, unos 30.000 campesinos comenzaron a movilizarse en el departamento de San Pedro, alrededor de unas 60 fincas dedicadas al cultivo de soja y a la ganadería, a la espera del momento de ocuparlas para luego solicitar al Congreso la expropiación de los terrenos.
El ex obispo católico y presidente electo Fernando Lugo, antes de viajar a Lima el jueves para participar como observador en la V cumbre de mandatarios de Latinoamérica y la Unión Europa, declinó emitir su opinión sobre la situación campesina.
Terra/AP