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El presidente dominicano Leonel Fernández aspira a lograr este viernes un tercer mandato en los comicios presidenciales, ante una oposición que ha cuestionado precariedades sociales, escándalos de corrupción y el uso de recursos del Estado en su campaña.
El opositor Miguel Vargas, del ex gobernante Partido Revolucionario Dominicano (PRD, socialdemócrata), busca forzar una segunda vuelta, para evitar la reelección de Fernández, quien ha gobernado dos periodos (1996-00 y 2004-08) y necesita 50% de sufragios más un voto para ganar.
En un lejano tercer lugar aparece Amable Aristy Castro, del conservador Partido Reformista Social Cristiano.
Una encuesta Greenberg le otorga a Fernández 55% de preferencias, similar a otros sondeos como Gallup (51,7%); Noxa (54%) y Penn, Schoen & Berland (56%), pero Vargas dice que son parte de una campaña de manipulación del gobierno.
Miles de dominicanos votaban en calma desde temprano y formaban filas en los más de 13.000 colegios electorales en todo el país, constataron periodistas de la AFP en una recorrida por Santo Domingo.
"Los colegios electorales han abierto a partir de las 06H00 de la mañana (16H00 GMT) para que los dominicanos y dominicanas concurran a ejercer el derecho sagrado de votar", dijo el presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Julio César Castaño, en un mensaje a la nación por radio y televisión.
Los índices de participación en este país caribeño de 9 millones de habitantes, que comparte la isla Hispaniola con Haití, oscilan entre 73 y 76% en los últimos comicios presidenciales y se espera que el primer boletín sea emitido entres las 21H00 y las 22H00 locales (01H00 a 02H00 GMT).
El titular de la autoridad electoral enfatizó en su discurso que "la voluntad electoral será respetara en este país (...) hoy se consolida la democracia", afirmó.
La declaración se suma a otro llamado a la calma hecho por Castaño luego de dos hechos de violencia política en el interior del país, en las ciudades del interior de Villa Vásquez y San Juan, que dejaron tres muertos, siete heridos de bala y decenas de detenidos entre oficialistas y socialdemócratas.
Roberto Rosario, portavoz de la autoridad electoral dijo que se trató de "lamentables hechos aislados" y destacó que esta campaña había sido "la más pacífica en la historia" dominicana.
La violencia política volvió a emerger así en una elección nacional. En los comicios de medio mandato en 2006, ocho personas murieron y en la jornada en que Fernández fue electo en 2004, seis personas perecieron en balaceras por razones políticas.
Desde 1986, la violencia en las campañas políticas de Dominicana ha causado más de 100 y 200 heridos, según registros de la organización independiente Participación Ciudadana.
El PRD llamó la atención de la Junta Central Electoral y a unos 200 observadores nacionales y extranjeros, entre ellos de la Organización de Estados Americanos (OEA) ante la tensión generada por los incidentes violentos.
Las elecciones se dan en un contexto de crisis por el aumento de los precios de los artículos de primera necesidad, motivados por los elevados de las materias primas y de los precios mundiales del petróleo.
La factura petrolera dominicana diaria podría superar los 4.600 millones de dólares y Fernández lanzó en pleno año electoral un agresivo programa de subsidios al consumo doméstico de gas, que podría saltar de los 800 millones de dólares programados a unos 1.200 millones de dólares, mientras que los alimentos reciben recursos estatales por casi 200 millones de dólares.
Con un perfil progresista en lo político y liberal en lo económico, Fernández, artífice del éxito de la Cumbre de Rio de Santo Domingo, donde con inesperados abrazos se enfrió una crisis regional entre Colombia, Ecuador y Venezuela, ha tenido la habilidad de colocarse tanto en foros liberales como Diálogo Interamericano como el izquierdista Foro de Sao Paulo.
Terra/AFP