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El jefe del Partido Laborista y ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, pidió el miércoles a Ehud Olmert, investigado por la justicia, que deje el cargo "en interés del Estado", algo que el primer ministro dijo que no pensaba hacer.
"En interés del Estado (...), creo que el primer ministro debe dejar de ocuparse de la gestión cotidiana del gobierno", declaró Barak en una conferencia de prensa.
Barak hizo esta afirmación un día después del testimonio clave ante la justicia israelí del empresario israelo-estadounidense Morris Talansky, quien dijo haber entregado cerca de 150.000 dólares a Olmert, jefe del partido centrista Kadima, durante un período de 15 años.
Según el ministro de Defensa, dada "la situación actual y los enormes desafíos que debe enfrentar Israel -el Hamas, el Hezbolá, Siria, Irán, los soldados secuestrados y el proceso de paz-, no creo que el primer ministro pueda ocuparse simultáneamente de la gestión del gobierno y de sus asuntos personales", afirmó.
Ehud Olmert, que niega haber cometido un delito, dijo que continuaría en el cargo: "seguiré ejerciendo mis funciones. Algunos creen que cada vez que se abre una investigación habría que presentar la dimisión. Yo no opino así y no renunciaré".
Por su parte, la Autoridad Palestina expresó su temor a que la crisis tenga "repercusiones negativas" en el proceso de paz israelo-palestino, mientras Estados Unidos, que auspicia las negociaciones, dijo que éstas seguirán pese a la situación política israelí.
La partida de Olmert "debe tener lugar lo antes posible", insistió Barak, sin plantear un ultimátum ni pronunciarse sobre la forma que debería tener lugar dicha salida. "Suspensión o renuncia, a nosotros no nos corresponde decidir", añadió.
Barak se cuidó de no agitar la amenaza de una partida inminente de los laboristas, que provocaría la caída de la coalición gubernamental, y dejó la pelota en el campo del Kadima, que según el ministro de Defensa debería encontrarle un sucesor.
La legislatura actual debería terminar normalmente en 2010.
Entre los pretendientes dentro del Kadima a la sucesión de Olmert figuran los ministros Shaul Mofaz (Transportes), Avi Dichter (Seguridad Interior) y Tzipi Livni (Relaciones Exteriores).
Después de la conferencia de prensa, el secretario general del Partido Laborista, Eitan Cabel, declaró a la radio militar que "si en un plazo de dos meses, Kadima no hace lo que debería hacer, nosotros no tendremos más alternativa que anunciar al final del periodo parlamentario nuestra intención de llevar a cabo elecciones anticipadas".
Sin el apoyo de los 17 diputados laboristas, Olmert dejará de disponer de la mayoría en la Knesset (parlamento unicameral), que actualmente cuenta con 67 diputados en un total de 120.
Barak no fue el único en pedir la renuncia. Gideon Saar, un diputado del Likud (derecha), consideró que "alguien que recibe sobres no puede negociar el futuro de la meseta del Golán" con Siria.
La oposición de izquierda, que en el pasado ha apoyado a los gobiernos implicados en el proceso de paz, también consideró que las sospechas que pesan sobre Olmert son demasiado grandes para darle "una red de seguridad" en el parlamento.
"Soy totalmente favorable a negociaciones con los palestinos y Siria, pero Ehud Olmert no puede, desde un punto de vista moral, llevar adelante semejantes discusiones después del abrumador testimonio de Morris Talansky", advirtió Ran Cohen, diputado del partido Meretz (izquierda pacifista).
Terra/AFP