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Los productores de caña de azúcar de Brasil negaron las denuncias de explotación laboral divulgadas el miércoles en un informe de Amnistía Internacional (AI), mientras que activistas sociales denuncian la precaria situación de los trabajadores.
"La explotación en el creciente sector de la caña de azúcar continuó" en Brasil, advirtió el informe anual de Amnistía Internacional sobre derechos humanos. Este destaca que el "trabajo forzado" sigue imperando en Brasil, incluyendo sus crecientes plantíos de caña de azúcar y usinas de etanol.
La UNICA, prinicipal organización de productores de caña de azúcar y etanol brasileña, que agrupa a 110 compañías en el país, aseguró que el informe de Amnistía está "equivocado y fuera de contexto".
Alega que los casos mencionados por la ONG están siendo investigados en la justicia y "no representan la realidad que se observa hoy en la vasta mayoría del sector del azúcar y el etanol de Brasil".
"En todo Brasil el sector emplea aproximadamente a un millón de personas y paga el mayor salario medio de la agricultura nacional para el trabajo de braceros, equivalente a prácticamente el doble del salario mínimo", dijo UNICA en un comunicado.
Opinión diferente fue la expresada por la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), vinculada a la Iglesia Católica y que trabaja con numerosas ONGs.
"El informe de AI confirma una denuncia" hecha por activistas desde hace tiempo y que se contradice con la estategia del gobierno brasileño de promover la producción de etanol, como una energía limpia, dijo a la AFP Dirceu Fumagalli, coordinador de la CPT.
"No existe nada de limpio en la producción de la caña de azúcar, es una situación bastante precaria y quien paga el mayor costo es el trabajador, con su superexplotación, sudor y sangre", añadió.
La CPT considera que los cortadores de caña son los que están en peor situación en el agro brasileño.
"En los años noventa el promedio exigido a un cortador de caña eran 8 toneladas por día; hoy son 12, y hay trabajadores que cortan hasta 20", explicó Fumagalli, y citó un estudio que concluyó que la vida útil productiva de un trabajador de caña es de 16 años, menor incluso que la de los esclavos, de 20 años.
Según la CPT, en 2007 el 52,7% de los trabajadores hallados en condiciones de trabajo esclavo estaba en campos de caña de azúcar.
Brasil lidera con Estados Unidos la producción mundial de etanol. El 85% se destina al mercado interno, como combustible y aditivo a la gasolina.
Terra/AFP