Justicia
Un jurado de la corte del condado de Harris, en Texas, encontró no culpables a dos oficiales de policía acusados de homicidio negligente de un hispano.
El 21 de julio de 2007, Pedro Gonzáles, entonces de 51 años, murió en la cárcel local de Pasadena, un suburbio al sureste de Houston, después de haber sido arrestado por conducir en estado de ebriedad por Buckaloo y Jones.
Tras el hallazgo, la policía de Pasadena alegó que Gonzáles se opuso al arresto y que los hematomas en su cuerpo eran producto de varias caídas que él mismo provocó cuando era ingresado a la patrulla.
Sin embargo, la autopsia reveló que la causa de la muerte se debió a perforación de pulmón a consecuencia de una costilla rota por los golpes.
El reporte del forense fue suficiente para que la familia del hispano presentase una demanda civil contra la policía de esa ciudad por abuso de autoridad y uso de fuerza excesiva que todavía está en curso.
"Primero nos dijeron que mi hermano había muerto de un ataque al corazón, luego que fue por los golpes que se dio al caer porque estaba ebrio, y más tarde que murió por intoxicación", dijo en ese entonces a Efe Elvia Garza, hermana de Gonzáles.
De haber sido encontrados culpables, Buckaloo y Jones enfrentaban una condena de hasta dos años en prisión.
Este es el primer caso de muerte bajo custodia en cuatro años de los departamentos policiales de la ciudad de Houston y su área metropolitana.
Terra/EFE
