COLOMBIA-CONFLICTO
Bruselas, 5 jun (EFE)- El presidente de la Comisión Nacional para la Reparación y Reconciliación en Colombia, Eduardo Pizarro, cree que las FARC podrían liberar a un grupo de rehenes "en las próximas semanas" como una muestra de reafirmación de poder interno del nuevo líder de la guerrilla, "Alfonso Cano".
"No sé cuál será el nivel de los rehenes, pero es su única opción, también como un gesto hacia la opinión pública", opinó en declaraciones a EFE Pizarro tras entrevistarse con diferentes cargos de la Unión Europea.
El papel de Cano al frente de las FARC, dijo Pizarro, debe "afianzarse" antes de dar una sensación de "barco a la deriva", ya que ni siquiera ha llegado a emitir un mensaje público desde la muerte por infarto en marzo pasado de su antecesor, Pedro Antonio Marín, alias "Tirofijo" o "Marulanda".
Según el sociólogo, la orientación más política de los nuevos dirigentes, unida al declive militar de las FARC y la progresiva desmovilización (nueve guerrilleros abandonan cada día) puede conducir a la salida negociada del conflicto.
Hasta ahora, las FARC, dijo, no habían tenido esa voluntad, debido a que esperaban que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, muy duro con la guerrilla, no repitiese mandato, y a que creían que la proliferación de gobiernos de izquierda en Latinoamérica ayudaría a su causa.
Sin embargo, según Pizarro, tan sólo encontraron el "apoyo" del Ejecutivo venezolano, que consideraba a la guerrilla "un aliado potencial para la extensión de la causa bolivariana".
Pero para el experto, "hay un antes y un después" del hallazgo del ordenador de "Raúl Reyes", dirigente muerto durante una incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano, que provocó una crisis diplomática.
En el ordenador de Reyes se halló información que "colocó al gobierno de Venezuela en riesgo de ser incluido en la lista de grupos que apoyan a organizaciones terroristas", señaló Pizarro.
En este contexto, añadió que "si las FARC anuncian hoy que están dispuestas a negociar, se encontrarían con la mejor disposición del Gobierno, siempre que no pretendan desplegarse en un territorio".
Entre 1999 y 2002, las conversaciones de paz con el entonces presidente colombiano Andrés Pastrana establecieron una "zona de distensión" de 42.000 kilómetros en los que la guerrilla pudo moverse a sus anchas.
Pero para Pizarro, cualquier diálogo entre las partes debería desarrollarse fuera del país.
Además, para el experto, "no es viable una salida negociada" a la situación sin la mediación internacional de un "interlocutor poderoso" como la ONU.
"Todas las experiencias exitosas en procesos de paz han tenido como escenarios países terceros. Colombia necesita urgentemente un Camp David", dijo en referencia a los acuerdos entre israelíes y palestinos firmados en esta zona de EEUU. EFE met/jc
Terra/EFE