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Conflicto agrario Argentina amenaza abastecimiento

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5/6/2008 - 20:36(GMT)

Por Nicolás Misculin

Historia continua abajo

BUENOS AIRES (Reuters) - El bloqueo de rutas que llevan a cabo cientos de camioneros, en protesta porque la puja de casi tres meses entre el campo argentino y el Gobierno está afectando su actividad, comenzó el jueves a restringir el abastecimiento de alimentos en las principales ciudades.

Los productores rurales están realizando su tercera huelga comercial en menos de tres meses, lo que podría perjudicar a las exportaciones de granos y derivados de Argentina, uno de los mayores proveedores mundiales de bienes agrícolas.

La extensa protesta contra un impuesto a las exportaciones ya sumió en una crisis al Gobierno de la presidenta Cristina Fernández y perjudicó a varios sectores de la economía, como los transportistas que bloquean las carreteras del interior del país en reclamo de una solución al conflicto agropecuario.

"A los transportistas la situación se les ha complicado. El Gobierno debe prestar más atención, esto es la consecuencia de no haber resuelto el problema agropecuario," dijo a periodistas Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina.

La actual huelga del campo comprende sólo la suspensión de las ventas de granos, pero la protesta de los camioneros está impidiendo el traslado de cualquier alimento por las carreteras y en los próximos días podría dejar a las ciudades sin algunos bienes básicos como la leche.

En el Mercado Central de Buenos Aires, que concentra la mayor parte de las frutas y verduras que llegan a la ciudad, el arribo de alimentos empezó a mermar el jueves.

"Hay una pequeña merma. Estará entrando el 70 por ciento de la mercadería," explicó a Reuters una fuente del mercado, que prefirió que no se revelara su identidad.

Mientras la televisión argentina mostraba a cientos de camiones estacionados sobre los caminos, representantes del sector lácteo aseguraron el jueves que la nueva derivación del conflicto podría hacer perder millones de litros de leche.

"Este paro (huelga) en la ruta obstruye todo el desarrollo de la actividad económica y pone en peligro, nuevamente, que haya desabastecimiento, aumentos de precios. Termina siendo un paro en contra del pueblo argentino," dijo el ministro de Interior, Florencio Randazzo, a Radio Mitre.

El mismo jueves, un representante de los comercios minoristas de carne de Buenos Aires advirtió que "las carnicerías están casi ya desabastecidas."

En marzo, una huelga comercial del campo de tres semanas produjo el desabastecimiento de algunos alimentos básicos en las grandes ciudades.

LARGO CONFLICTO

Si bien el sector agropecuario anunció que su huelga concluirá el domingo por la medianoche, el enfrentamiento con el campo parece ahondarse con el paso de los días y no se vislumbran soluciones.

Tanto el Gobierno como los dirigentes rurales se mostraron abiertos al diálogo, pero cada vez que comienzan las negociaciones las posiciones de ambos son intransigentes.

Los chacareros, que vivieron años de desavenencias con la gestión del anterior mandatario, Néstor Kirchner, reclaman que el Gobierno revea el esquema impositivo móvil aplicado en marzo, que subió de hecho la tasa que paga la soja, el cultivo más importante del país.

Pero las autoridades aducen que el impuesto no afecta mayormente las elevadas ganancias del sector y que sirve para evitar alzas en los precios domésticos de los alimentos.

"La dirigencia del campo tiene que entender que las retenciones (impuestos a las exportaciones) sirven para no encarecer la mesa de los argentinos. El campo sigue con un método de protesta espantoso," explicó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

La justicia, la Iglesia Católica, gobernadores provinciales y organizaciones sociales intentaron mediar en el conflicto, pero hasta ahora no obtuvieron resultados.

En una escalada de la conflictividad social, grupos políticos vienen realizando manifestaciones contra el sector agrario -el jueves arrojaron huevos contra una firma multinacional de granos-, mientras que otros salen en defensa de la protesta del campo y contra la política oficial.

La disputa ya provocó la renuncia de un ministro, hizo caer la imagen positiva de la presidenta Fernández -que asumió su cargo hace sólo seis meses- y afectó a los mercados financieros locales, a la vez que impulsó los precios internacionales de los granos y los derivados.

(Reporte de Nicolás Misculin, editado por Lucila Sigal)

Terra/Reuters

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