Guantánamo
El único contacto directo entre los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba tiene lugar una vez al mes en un territorio rodeado de minas y de una "cortina" de cactus, donde dos militares se sientan a discutir despliegues de tropas, tomar café y hablar de béisbol.
Es en Guantánamo, una de las últimas fronteras de la Guerra Fría, donde las relaciones entre Estados Unidos y Cuba son más cálidas.
"Para Estados Unidos son unos encuentros muy productivos", dijo en una entrevista el capitán Mark Leary, el comandante de la base estadounidense en el mejor puerto del sureste de la isla caribeña.
Varias veces a la semana, aviones estadounidenses entran en territorio cubano minutos antes de aterrizar en una pista a los pies de las estribaciones de la misma Sierra Maestra que fue fortín y refugio de Fidel Castro y sus camaradas cuando eran guerrilleros.
Al mismo tiempo, desde la ciudad cubana de Boquerón bajan barcazas, escoltadas por patrulleras estadounidenses, hacia el mar Caribe por la bahía que divide en dos una base con seguridad extrema por la presencia en su prisión de los detenidos más preciados para Washington.
Estos arreglos son resultado de un encuentro entre dos hombres de uniforme, que se estrechan la mano, bromean y hablan en representación de dos países sin relaciones diplomáticas.
El día de la cita, el capitán Leary viaja temprano por la Avenida Sherman, donde hasta el año pasado se levantaban unos pilares de hormigón, listos para ser demolidos con dinamita y caer sobre el asfalto para impedir el paso a los eventuales tanques invasores cubanos.
Del otro lado llega el coronel Juan Marsans Orgales, venido de La Habana expresamente para el encuentro.
Ambos entran en un antiguo banco del lado cubano o en lo que fuera un cuartel de los Marines en el estadounidense y allí hablan de posibles tormentas tropicales, fuentes de energía y movimientos previstos de tropas cerca de sus vallas respectivas, "para que no haya malentendidos", relató Leary.
Mientras, desayunan frutas, bollos y un café cubano que hace relamerse al capitán.
Los encuentros ocurren desde 1994, como respuesta a la crisis que supuso para ambos países la avalancha de refugiados cubanos que intentaron escapar de la isla. Estados Unidos interceptó a más de 40.000 en el estrecho de Florida y los internó en Guantánamo.
"Es un contacto profesional, cortés, pero sólo local", afirmó el comandante Jeffrey Gordon, un portavoz del Pentágono en Washington.
Terra/EFE
