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Fracasa reforma que buscaba recuperar imagen Congreso Colombia

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11/6/2008 - 04:36(GMT)

Por Luis Jaime Acosta

Historia continua abajo

BOGOTA (Reuters) - Una reforma política con la que el Congreso de Colombia buscaba recuperar su credibilidad e imagen, deterioradas por investigaciones que comprometen a más de 60 legisladores con paramilitares, fracasó el martes ante la negativa de los legisladores a aprobar la iniciativa.

Ante el fracaso de la reforma, que proponía destituir a los legisladores implicados en el escándalo que desató la peor crisis política en la historia reciente del país, el Gobierno anunció que presentará al Congreso un proyecto más amplio y sólido que será redactado por una comisión de notables.

"El Gobierno aspira a que el Congreso pueda estudiar una reforma a partir del 20 de julio que sea mucho más consistente, seria y sólida," dijo a periodistas el ministro del Interior y de Justicia, Carlos Holguín.

La reforma se hundió en la Comisión primera del Senado, en donde no obtuvo los votos mínimos para ser aprobada.

El propio Holguín, después de un acalorado debate con el senador del izquierdista Polo Democrático Alternativo Gustavo Petro, pidió a la comisión legislativa no aprobar la iniciativa, considerada por la oposición como una "farsa" apoyada por el Gobierno.

"Nieguen la reforma y lo pedimos a conciencia de lo que estamos haciendo, y abrimos un nuevo espacio, en donde ojalá puedan participar todos," sostuvo el ministro Holguín.

El funcionario refutó las acusaciones de Petro referentes a que el Congreso es "paramilitar y mafioso" y aseguró que el actual Gobierno ha luchado contra el paramilitarismo más que cualquier otro, lo que ha permitido conocer la verdad.

La senadora Gina Parody dijo que el Congreso perdió una oportunidad histórica para reformarse, y que el hundimiento de la reforma demuestra que hay legisladores atados a sus curules sin importar la forma como llegaron al legislativo.

"No fuimos capaces de autorreformarnos," aseguró Parody, quien criticó los acuerdos que hicieron con grupos armados ilegales algunos de sus colegas en el Congreso para ser elegidos.

REVELADORES INVESTIGACIONES

Según recientes encuestas, el Congreso es considerado una de las instituciones más corruptas e impopulares de Colombia.

Las investigaciones de la Corte Suprema de Justicia y de la Fiscalía General han permitido establecer que algunos congresistas hicieron pactos con jefes paramilitares o recibieron apoyo financiero o logístico para ser elegidos con votos de zonas controladas por esos escuadrones.

La mayoría de los 32 legisladores presos y los otros 30 investigados pertenecen a partidos aliados del presidente Alvaro Uribe, que lo apoyan en el Congreso y que fueron clave para su reelección en el 2006.

Sin embargo, el escándalo no ha afectado a nivel interno la gobernabilidad de Uribe, quien descartó la posibilidad de revocar el Congreso y convocar a nuevas elecciones.

Tampoco ha golpeado su popularidad, de alrededor de un 80 por ciento, uno de sus mayores niveles desde que asumió el poder en el 2002 con la promesa de derrotar militarmente a la guerrilla.

Sin embargo, a nivel internacional, las acusaciones contra sus aliados políticos lo han afectado y los demócratas del Congreso de Estados Unidos se muestran en contra de aprobar un Tratado de Libre Comercio con Colombia.

Los paramilitares, acusados a masacrar a miles de civiles en medio de su guerra contra la guerrilla izquierdista, aparecieron en la década de 1980 como ejércitos privados financiados por ganaderos, terratenientes, comerciantes y narcotraficantes perseguidos por los rebeldes.

Estos escuadrones son acusados de obtener millonarios ingresos de la producción y el tráfico de cocaína, y de cometer las peores violaciones a los derechos humanos en medio de un conflicto interno que cobra miles de vidas al año.

Los paramilitares desintegraron sus estructuras militares en un proceso de paz pactado con el Gobierno, que permitió que más de 31.000 combatientes entregaran las armas, mientras que sus principales jefes fueron extraditados a Estados Unidos.

(Reporte de Luis Jaime Acosta; editado por Hernán García)

Terra/Reuters

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