Economía
El Comité de Finanzas del Senado empezó el jueves la revisión de la política de Estados Unidos de conceder preferencias comerciales a decenas de países en el mundo, y sus principales dirigentes coincidieron en que los programas deberían beneficiar casi exclusivamente a los países más pobres.
"Por nuestra propia causa y la de nuestros vecinos, no podemos permitir que estos programas se terminen", dijo el senador Max Baucus, presidente del comité. "Pero, por nosotros y nuestros vecinos, debemos ejecutarlos de la mejor manera posible".
Chuck Grassley, el republicano de mayor jerarquía en el comité, afirmó a su vez que "si nuestros programas están primariamente orientados a facilitar el desarrollo económico sostenible en los países beneficiarios, entonces es natural que nos preguntemos si estamos logrando ese propósito".
Desde la década de 1970, el Congreso estadounidense ha activado programas de preferencias comerciales que permiten el ingreso de miles de productos al mercado nacional sin aranceles o con gravámenes mínimos. Actualmente hay cuatro paquetes que benefician en conjunto a unos 130 países en desarrollo, que van desde Brasil y la India hasta Haití y Gambia.
Los paquetes son el Sistema Generalizado de Preferencias (conocido como GSP), que es el más amplio y beneficia a más de un centenar de naciones; la Ley de Preferencias Andinas (ATPA), que favorece a Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia; la Ley de Crecimiento y Oportunidades del Africa (AGOA) y la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI).
El propósito de los programas, que tuvieron su origen en el Congreso, es alentar el desarrollo económico a través del incremento del comercio con los países beneficiarios siempre que los productores estadounidenses no resulten afectados. En algunos casos, como el Caribe, se encaminaron abiertamente a promover la democracia a cambio de comercio sin aranceles; y en otros, como los andinos, a ayudar en la lucha antidrogas.
El GSP y ATPA expiran en diciembre y su renovación quizás no sea negada, pero se haría en condiciones diferentes de las vigentes hasta ahora.
Baucus, del estado agroindustrial de Montana, dijo que "muchos senadores aprecian estos programas", pero algunos quisieran que se pusiera más énfasis en países pobres como Haití y Bolivia o en otros afectados por conflictos armados como Afganistán y Pakistán.
"Debemos revisar a qué países estamos ayudando", declaró. "¿Debemos seguir dando facilidades a Brasil y Rusia o mirar casos como de Bangladesh y Camboya o las naciones africanas? Y, finalmente, debemos responder por qué estamos ayudando".
Grassley, quien abiertamente ha vinculado estos programas a la política exterior estadounidense, dijo que debe revisarse la relación que tienen las actuales preferencias con la línea comercial que sigue Estados Unidos.
Indicó que el GSP, vigente desde 1975, beneficia a 131 países, cuyos 10 primeros representan el 75% de las importaciones estadounidenses bajo ese programa. Si se juntan todos los programas, los primeros cuatro beneficiarios hacen la mitad de las importaciones preferenciales y los primeros 25 constituyen el 95%.
"Es necesario entonces buscar una forma de hacer que otros también se beneficien más", dijo.
Terra/AP