América Latina
Por Frank Jack Daniel
CARACAS (Reuters) - Una serie de reconsideraciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, muestran que el gobernante abandonará medidas radicales si resultan impopulares antes de unas elecciones regionales a fin de este año con las que busca consolidar su revolución socialista.
Chávez se apartó de una polémica amistad con la guerrilla izquierdista de Colombia el fin de semana y les pidió buscar la paz y liberar a un grupo de rehenes que mantiene detenidos desde hace años en la selva.
También derogó una nueva ley de inteligencia que habría generado miedo y podía obligar a los venezolanos a espiar a sus vecinos.
"Esto es un desastre y les garantizo que mientras yo esté aquí no se va a cumplir," dijo Chávez sobre la ley de inteligencia en un acto televisado, días después de que fuera publicado un decreto presidencial firmado por él.
Moderado por encuestas que muestran que su fuerte apoyo es menos sólido que en años pasados, eliminó además un impopular impuesto y difirió la discusión de un proyecto de ley de educación que críticos denunciaban como un intento de adoctrinamiento a los niños.
El año pasado, el líder izquierdista intentó convertir a Venezuela -país altamente consumidor- en un Estado socialista, liderar una alianza de líderes contra Estados Unidos y poder gobernar sin límites en el país exportador petrolero.
Pero, el feroz crítico de Washington y aliado de Cuba fracasó.
Ahora, según analistas, está preocupado porque algunos de sus aliados no pierdan en unas elecciones de alcaldes y gobernadores en noviembre, en las que necesita triunfar para abonar el terreno y tentativamente modificar la Constitución en un referendo, para poder ser reelegido nuevamente.
Su indecisión priva a sus críticos de municiones en la batalla política en la que lo señalan de autócrata.
Chávez había ganado regularmente elecciones nacionales desde 1999, pero perdió por primera vez en diciembre un referendo constitucional que conduciría al país al socialismo y permitiría la reelección presidencial sin límites.
Sus planes de salud y de seguridad social son populares en sectores pobres, pero muchos sienten que no ha resuelto los problemas diarios, como el crimen, según sondeos de opinión.
LIBERTADES
Otros temen que la sociedad anticapitalista que el militar retirado quiere construir agrave problemas como la esporádica escasez de alimentos y despoje a la gente de sus propiedades.
"Algunos dentro del chavismo dicen que los venezolanos están particularmente sensibles a cualquier palabra que implique la violación de libertades individuales," dijo Steve Ellner, autor del libro "Rethinking Venezuelan Politics." "Eso le lleva a sí mismo a tener un enfoque más cauteloso," agregó.
Aún escarmentado por la derrota en el referendo, Chávez prometió corregir errores enfocándose en asuntos cotidianos como la limpieza de calles de Caracas, atestadas de basura.
Sin embargo, eso no disminuyó su deseo de una sociedad socialista que aumente el control gubernamental y comunal sobre el grueso de la economía y la mayoría de las instituciones.
Este año ordenó la nacionalización de las principales cementeras y la mayor siderúrgica en el país, extendiendo la ola de estatizaciones que inició en el 2007 luego de su victoriosa reelección.
La noche de su triunfo afirmó desde el balcón del palacio presidencial a miles de seguidores que se volvería más radical. Pero horas después de perder el referendo, dijo que su empuje por transformar el país estaba detenido "por ahora."
Chávez, cuyos aliados gobiernan la mayoría de alcaldías y gobernaciones del país sudamericano, defiende su derecho a ir adelante con políticas radicales bajo el argumento de que el pueblo le dio ese mandato con su reelección.
Pero necesita conservar el control de ciudades y regiones clave en los comicios de noviembre si quiere acelerar su programa el próximo año, han coincidido analistas y críticos.
Aunque impactaron a inversionistas, las nacionalizaciones son ampliamente populares. En contraste, medidas como la reforma educativa, que puede afectar a cada familia, fueron recibida con protestas.
Al líder le gusta tomar riesgos e irá tan lejos como pueda con su plan socialista, pero parece determinado a no molestar a la ola de votantes que necesita para mantener el control de Caracas y otras zonas importantes, sostuvieron analistas.
Pero aún no cambia sus instintos radicales. El miércoles dijo a promimentes empresarios y banqueros que se opone al libre mercado y afirmó que un plan de cinco años para ir al socialismo, junto al pensamiento del héroe independentista Simón Bolívar, se mantenía vigente.
El plan contiene muchos elementos que están en un manifiesto en el que Chávez enumeró su proyecto antes de lanzar un fallido golpe de Estado en 1992.
(Por Frank Jack Daniel, Editado por Silene Ramírez)
Terra/Reuters