Internacional
BAGDAD (Reuters) - El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, pidió el sábado a los insurgentes que se rindan ante las autoridades, en un nuevo operativo de seguridad del Gobierno contra las milicias en el sur del país.
En un comunicado leído en el canal al-Iraqiya horas después de que funcionarios locales anunciaran el envío de unidades del Ejército y la policía a Amara, en la sureña provincia de Maysan, Maliki dijo que estaba dando a los insurgentes y criminales una "última oportunidad" para que entreguen sus armas.
Maliki sostuvo que los rebeldes debían entregar armas pesadas, medianas y bombas en los próximos cuatro días.
La operación en Amara es la última etapa de una decisión para imponer la autoridad de su Gobierno en áreas del país previamente controladas por milicias chiítas o insurgentes árabes sunitas.
La ciudad es un bastión del clérigo chiíta Moqtada al-Sadr, quien aceptó un cese de las hostilidades después de que las fuerzas iraquíes apoyadas por Estados Unidos lanzaron un gran operativo contra su milicia Ejército Mehdi en Basora en marzo.
Terra/Reuters