ONU-DDHH-religión
Los oradores ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU deben abstenerse de discutir de cuestiones religiosas, según una decisión adoptada por el presidente de esa instancia, tras una agria discusión entre países musulmanes y occidentales.
El derecho a criticar la charia (ley musulmana) y la suerte de las mujeres en los países que la aplican generó una ardorosa discusión el lunes en la noche ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU reunido en Ginebra.
La discusión concluyó con una declaración del presidente del Consejo, el embajador rumano Doru Romulus Costea, quien dio la orden al representante de dos ONG de abstenerse de todo juicio de valor sobre una creencia o una ley religiosa.
Los anatemas de Egipto, Pakistán e Irán cayeron sobre un orador que leyó una declaración conjunta de las ONG Asociación para la Educación Mundial y Unión Etica y Humanística Internacional denunciando la lapidación de mujeres adúlteras y el matrimonio de niñas de 9 años, practicados en los países "que aplican la charia".
"El Islam no será crucificado ante este Consejo", exclamó el representante de Egipto Amr Roshdy, quien amenazó con solicitar una votación del Consejo de Derechos Humanos para acallar al orador, acusándolo de islamofobia.
El presidente Costea suspendió entonces la sesión, y al reanudarla leyó su declaración pidiendo no referirse a temas religiosos.
"El Consejo de Derechos Humanos no está preparado para discutir a fondo sobre cuestiones religiosas: en consecuencia no debemos hacerlo. Prometo que la próxima vez que un orador emita un juicio de valor sobre una creencia religiosa, ley o documento, lo interrumpiré y le daré la palabra al orador siguiente", advirtió.
No obstante, según medios diplomáticos europeos, "el Consejo de Derechos Humanos está completamente calificado para referirse a la libertad de religión y de convicción".
Terra/AFP