Estados Unidos
¿Dirige una compañía privada? Está de suerte. John McCain se propone reducir los impuestos a las empresas.
Estos elementos ilustran las visiones ampliamente divergentes que tienen los candidatos a la presidencia en relación con la economía, un tema que seguramente dominará el proceso en momentos en que el país está al borde _si no en el medio_ de una recesión, aumentan los precios de la gasolina y de los productos alimenticios, lo mismo que los despidos, y no se han resuelto las crisis crediticia y de la vivienda.
Obama tiene propuestas típicas del ala izquierda del Partido Demócrata, que incluyen subir los impuestos a los ricos y ayudar a la gente de menos recursos mediante exenciones impositivas. El republicano McCaine es un conservador clásico, que se propone reducir los impuestos para promover la competencia en un marco de mercado libre.
Ninguno de los proyectos es barato.
Según un cálculo preliminar del Centro de Políticas Impositivas (Tax Policy Center), un proyecto conjunto de la Brookings Institution y el Urban Institute, las propuestas de McCain reducirían los ingresos del estado en unos 3,7 billones de dólares, mientras que los recortes impositivos de Obama representarían unos 2,7 billones.
Ello representa el 10% y el 7% respectivamente de los ingresos previstos con las actuales normas, según el centro. El cálculo, que es la primera comparación independiente de los dos proyectos, es incompleto porque no toma en cuenta el tema de los seguros de salud ni las reducciones de gastos que contempla McCain.
McCaine se opone tajantemente a todo gasto innecesario y dice que vetará cualquier proyecto de ley que considere demasiado costoso. Promete asimismo hacer los recortes necesarios en el presupuesto para compensar las reducciones de impuestos, aunque no ha dicho todavía cómo logrará ese equilibrio. El senador de Arizona, por otra parte, propone seguir costeando la guerra de Irak, que ya ha generado un gasto de 500.000 millones de dólares.
Obama, mientras tanto, quiere invertir miles de millones de dólares en la creación de trabajos y en programas para ayudar a los desposeídos. Dijo que lo hará poniendo fin a la ocupación de Irak _y su gasto_, limitando las exenciones impositivas a las corporaciones y aumentando los impuestos a las personas de altos ingresos. Su objetivo es aumentar la carga impositiva de la gente pudiente.
Los proyectos de ambos candidatos son diametralmente opuestos.
"Ofrecemos opciones muy diferentes en política impositiva, la reforma al sistema de salud, los gastos del gobierno y una larga lista de temas", dice McCain cada vez que puede.
Obama no lo niega. "En lo que respecta a la economía, John McCain y yo tenemos visiones muy distintas acerca del rumbo que queremos darle al país", señala.
En el centro de todo están sus políticas impositivas, que adquieren particular relevancia en vista de que la mayoría de los recortes impositivos fijados por George W. Bush expiran a fines del 2010 y un impuesto mínimo alternativo (IMA) afectará a buena parte de la clase media a mitad del mandato del próximo presidente.
En el 2001 y el 2003, con la economía en un mal momento, Bush propuso al Congreso una serie de recortes impositivos. El IMA fue establecido en 1960 para garantizar que los ricos aportan lo suyo, pero ahora amenaza con alcanzar a otros 20 millones de personas, muchas de ellas de clase media, que deberán pagar un promedio de 2.000 dólares adicionales si el Congreso no renueva anualmente una medida que resuelve el problema.
Si los recortes de Bush son aprobados definitivamente y se toman las medidas para que el IMA no le pierda el paso a la inflación, el costo será de 3.600 billones de dólares en los próximos diez años, según el Comité Conjunto para el Presupuesto del Congreso y los Impuestos.
McCain votó dos veces en contra de los recortes de Bush en el Senado, pero ahora los ve con buenos ojos y quiere darles carácter permanente.
Obama está dispuesto a prorrogar permanentemente los recortes de todos menos los de los ricos. Por el contrario, propone aumentar la carga impositiva de quienes ganen más de 250.000 dólares.
Terra/AP