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Desechan cargos contra un coronel estadounidense por matanza en Haditha

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17/6/2008 - 22:27(GMT)

Un coronel de marines que debía ser juzgado por su papel en la matanza de Haditha en 2005, el peor crimen de guerra que involucra a las fuerzas estadounidenses en Irak, se benefició el martes al ser desechados los cargos en su contra, informaron fuentes militares en California (oeste).

Historia continua abajo

El coronel Jeffrey Chessani, el más alto oficial en haber sido inculpado en un caso de crímenes de guerra en Irak desde que fue invadido por la coalición británico-estadounidense en marzo de 2003, estaba acusado de haber "faltado a su deber de oficial" y de "no haber ejecutado una orden legal".

Según la fiscalía, el 19 de noviembre de 2005, unos marines que inspeccionaban unas casas luego de la muerte de un camarada en la explosión de una bomba artesanal en Haditha, 260 km al oeste Bagdad, mataron a 24 civiles, entre ellos mujeres y niños.

El juez que debía presidir el proceso contra Chessani en una corte marcial en Camp Pendleton (130 km al sur de Los Angeles) decidió abandonar todos los cargos en su contra, indicó a la AFP un portavoz de la base.

Chessani es uno de los ocho marines que fueron inicialmente acusados en noviembre de 2006 en relación con el caso, pero los fiscales enfrentaron grandes dificultades para sustentar las pruebas.

Por ese motivo, siete de los acusados fueron absueltos o les fueron retirados los cargos antes de que se pusiera en marcha el proceso en la corte marcial.

Este caso ocurrió en noviembre de 2005, cuando fueron allanadas casas del pueblo de Haditha, 260 km al oeste de Bagdad, tras la muerte de uno de sus camaradas por una bomba artesanal instalada al borde de un camino, según los fiscales.

En total 24 civiles iraquíes, incluyendo mujeres y niños, murieron aquel día, según la fiscalía que lanzó una investigación en las filas de los marines luego de la revelación de los hechos en un reporte del semanario Time a mediados de 2006.

Según los abogados de los Marines, los insurgentes escondidos en las casas de los civiles comenzaron a disparar y se inició un combate, en el marco del respeto de las reglas para abrir fuego fijadas por el alto mando militar.

Sin embargo, según el acta de acusación, no había tales insurgentes y, por vengar la muerte de su camarada, los militares empezaron a disparar durante tres horas en un pueblo e incluso atacaron con armas de fuego a los cinco ocupantes de un taxi que se acercaba a la localidad.

Entre las víctimas había 10 mujeres o niños.

De los ocho marines acusados, cuatro eran soldados que estuvieron presentes en el lugar de los hechos y los otros cuatro, oficiales, acusados de no haber lanzado las investigaciones pertinentes para conocer las circunstancias de la tragedia.

Pero hasta el momento tres soldados y tres oficiales se han beneficiado de la desestimación de sus cargos.

Brian Rooney, el abogado de Chessani, de 44 años y padre de seis niños, afirmó que esperaba que el fiscal no intentara una segunda inculpación contra su cliente, posibilidad que existe.

"Nos mantenemos prudentes sobre el hecho de que el caso va a terminar" con esta resolución, declaró Rooney, tras agregar que su defendido está estudiando su retiro de las filas castrenses.

Tras la absolución de Chessani el martes queda solo un acusado procesado, el sargento Frank Wuterich.

Wuterich enfrenta varios cargos de homicidio voluntario por su participación en las muertes de al menos nueve personas.

Terra/AFP

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