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Antiguo jefe paramilitar de Colombia se declara culpable en EEUU

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17/6/2008 - 22:36(GMT)

Por Christine Kearney

Historia continua abajo

NUEVA YORK (Reuters) - Un antiguo comandante paramilitar colombiano se declaró el martes culpable de conspirar para introducir toneladas de cocaína a Estados Unidos, valoradas en millones de dólares, informaron fiscales encargados del caso.

Diego Fernando Murillo Bejarano, de 47 años, se declaró culpable en una corte federal de Manhattan después de que Colombia sorpresivamente lo extraditó en mayo junto con otros 13 líderes paramilitares.

Fiscales de la corte de Manhattan informaron que Murillo, más conocido como "Don Berna," fue un jefe paramilitar que alguna vez dominó el bajo mundo de la ciudad de Medellín como líder de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

"Don Berna" podría ser sentenciado hasta 33 años de prisión cuando se dicte condena el 12 de diciembre.

Los paramilitares colombianos surgieron en la década de 1980 financiados por terratenientes, ganaderos y comerciantes para defenderse de los ataques de la guerrilla izquierdista en regiones en donde el Estado tenía poca presencia.

Esos escuadrones iniciaron una sangrienta lucha contrainsurgente en medio de la que asesinaron a miles de colombianos sospechosos de simpatizar con la guerrilla.

Autoridades de Estados Unidos dicen que Murillo era el encargado de transportar la cocaína de las AUC.

El antiguo líder paramilitar fue considerado como uno de los hombres más temidos en Colombia por su actividad dentro de los paramilitares contra los campesinos.

Murillo ostentó el título de inspector general de las AUC, un papel de facto debido a que se encargaba del transporte de la cocaína por vía marítima en lanchas rápidas y buques de carga, directamente a Estados Unidos o a través de países vecinos, de acuerdo con los fiscales.

"Don Berna" fue detenido en Colombia en mayo del 2005 y encarcelado en virtud de un acuerdo de paz con el presidente Alvaro Uribe, que permitió que más de 31.000 combatientes de esos escuadrones entregaran las armas y se desmovilizaran.

Los jefes de esos grupos armados ilegales, incluido Murillo, permanecieron encarcelados en prisiones de Colombia a la espera de recibir condenas de hasta 8 años, con la condición de que confesaran sus crímenes que incluían asesinatos, masacres, secuestros y desapariciones, además de que indemnizaran a sus víctimas.

Estados Unidos se comprometió a no condenar a cadena perpetua a los antiguos líderes paramilitares, mientras que legisladores de ese país calificaron la extradición de Murillo y sus 13 compañeros como una medida para reforzar la posible aprobación de un acuerdo comercial con Colombia.

(Reporte de Christine Kearney; Editado en español por Gabriela Donoso)

Terra/Reuters

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