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ENFOQUE-Empobrecido Ecuador, 'campo de refugiados' de A.Latina

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19/6/2008 - 14:36(GMT)

Por Alexandra Valencia

Historia continua abajo

QUITO (Reuters) - Para Diana Acosta, el temor que hace tres años la obligó a huir de su Colombia natal por las amenazas de grupos irregulares no acabó con la dura decisión de cruzar la frontera para buscar refugio en Ecuador. Ahora enfrenta otros muchos problemas para sobrevivir.

La discriminación, la falta de empleo y vivienda y la limitación para acceder a servicios básicos alimentan día a día su incertidumbre en el país andino, pese a los esfuerzos de organismos internacionales y autoridades locales para brindarle protección.

Al igual que miles de sus compatriotas, esta comerciante de 48 años salió de Colombia en el 2005, renunciando a su entorno y pertenencias en búsqueda de una vida más segura.

Pero sus esperanzas se encontraron con una nación que, pese a los avances, no ha logrado dar una respuesta eficaz a esta población vulnerable.

"Muchos creen que ser refugiado es pertenecer a la guerrilla o ser delincuente, que uno viene huyendo de otras cosas," dijo Acosta (nombre ficticio para proteger su identidad), quien se gana la vida confeccionando joyas y vendiéndolas en el barrio donde reside, al sur de Quito.

"No saben de qué se trata ser refugiado y eso genera problemas para conseguir trabajo y vivienda," se lamenta.

Ecuador se ha convertido en el mayor refugio de América Latina, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), con unos 180.000 refugiados, de los cuáles tan sólo 16.500 han obtenido el estatus oficial.

Sin embargo, las autoridades calculan que al menos unos 250.000 colombianos viven en la nación sudamericana de manera legal e ilegal, desplazados desde la nación vecina por décadas de conflicto interno.

DE LA TEORIA A LA PRACTICA

El ACNUR, junto a las autoridades ecuatorianas, mantienen proyectos de ayuda a los refugiados a través de diferentes instancias, en un intento por minimizar los efectos de los grandes desplazamientos provenientes de Colombia.

"En Ecuador se buscan respuestas integrales y eso es lo que lo hace diferente. Hay un tipo de acogida y una visión de cómo manejar al refugiado," dijo Marta Juárez, representante del organismo internacional en Ecuador.

El estatus oficial otorga al refugiado los mismos derechos que percibe la población del país -como acceso a salud y educación gratuitas, empleo remunerado, protección previsional y libre circulación-, a excepción de los derechos políticos.

"Lo importante es que la voluntad (del Gobierno) este ahí," asegura.

Pero Julio Sánchez, que se gana la vida vendiendo accesorios para televisores en las calles de Quito, sabe que obtener el estatus oficial de refugiado no es el final de los problemas. Nada más escuchar su acento colombiano, los transeúntes prefieren ignorarlo.

Sánchez y su familia viven en la capital ecuatoriana desde el 2005 y pese a que no han podido acceder a todos esos derechos que en teoría les otorga su condición de "refugiados oficiales," lo tienen claro: "Prefiero sobrevivir en Ecuador antes que regresarme a Colombia," afirma.

Una encuesta aplicada en el 2006 por el Servicio Jesuita a Refugiados, ente que apoya a los inmigrantes, arrojó que el 55 por ciento de los residentes en barrios y comunidades con alta presencia foránea en Quito, considera que el ingreso de colombianos resta trabajos e incrementa la delincuencia.

ECUADOR, EN DEUDA

Pese a que la historia de protección de refugiados nace en Ecuador en los años 70, es desde hace una década cuando comienzan los movimientos masivos de colombianos a su territorio tratando de huir del conflicto interno armado que afecta a su país desde hace más de 40 años.

El presidente Rafael Correa se ha comprometido en atender a los refugiados colombianos y mantenerlos en su jurisdicción, a pesar de la disputa diplomática que mantiene con su homólogo Alvaro Uribe sobre cómo controlar la porosa frontera, donde operan grupos irregulares y mafias del narcotráfico.

En el país también existen refugiados procedentes de países africanos, Haití y Cuba, aunque representan menos del 2,0 por ciento del total.

Pero los refugiados llegan a una nación que de por sí enfrenta serios problemas, con casi un 40 por ciento de sus 13,7 millones de habitantes sumidos en la pobreza, según cifras oficiales, y más de la mitad en esa condición de acuerdo a organismos independientes.

Pese a la difícil situación de los propios ecuatorianos, los jesuitas consideran que los esfuerzos no han sido suficientes, y piden cambios para integrar en las escuelas a los niños desplazados, recursos médicos para atender la dramática situación en la frontera y, por encima de todo, un cambio de actitud de la población hacia el refugiado.

"Ecuador no ha estado preparado para proteger a los refugiados. La gran deuda que tenemos es que los sistemas sociales, económicos, políticos y culturales no están preparados para atender las necesidades y requerimientos de esta población," dijo director del servicio, Guillermo Rovayo.

(Por Alexandra Valencia, editado por Gabriela Donoso)

Terra/Reuters

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