América Latina
Por César Illiano
BUENOS AIRES (Reuters) - Los argentinos sufrían el jueves crecientes problemas de abastecimiento de alimentos por una protesta del sector rural que cumple 100 días, en un conflicto que el Gobierno mantiene al rojo vivo culpando a los productores de antidemocráticos.
La crisis se disparó en marzo cuando la presidenta Cristina Fernández decidió subir impuestos a las exportaciones de granos, una medida que argumentó en la necesidad de redistribuir la renta extraordinaria del sector en momentos en que las materias primas agrícolas cotizan a precios récord.
Pero las cuatro mayores entidades agropecuarias lo vieron como un avance impositivo excesivo que castiga duramente su rentabilidad y lanzaron un plan de lucha que incluyó huelgas comerciales, protestas en las carreteras y bloqueos de caminos a lo largo de los últimos 100 días.
Esas acciones interrumpen el tránsito en las carreteras en uno de los mayores proveedores de alimentos del mundo, lo que está alterando los mercados globales de granos, paralizando a la industria agroalimentaria en el país y desesperando a comerciantes locales, que temen no poder ofrecer productos.
"Faltan muchos alimentos, entre ellos los lácteos y sus derivados, que prácticamente no hay," dijo a una radio Yolanda Durán, líder de una cámara que nuclea cientos de pequeños supermercados en Buenos Aires.
"También falta mucha carne; no hay pollos; huevos existen a precios siderales y harinas y aceites no hay," agregó.
En los grandes supermercados de Buenos Aires los clientes tienen limitada la cantidad de unidades que pueden llevar de algunos productos, como leche o aceites.
La presidenta, que según un sondeo difundido el jueves sufrió en un junio una nueva caída en su popularidad a un 20 por ciento, dio el miércoles un discurso frente a unas 60.000 personas en la Plaza de Mayo en el que acusó a los jefes de las entidades rurales de querer quebrar el orden democrático.
También les pidió que liberen las carreteras.
Pero horas después, las entidades decidieron extender hasta el viernes la actual huelga comercial y le pidieron a la mandataria que los trate con respeto.
"Con esto de extender los piquetes (bloqueos) dos días más se agrava todo. La mayoría de las carnicerías no recibió esta semana ni un gramo de carne," dijo el vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal, Alberto Williams.
Según un informe de la Universidad Torcuato Di Tella, la confianza de los consumidores argentinos cayó en junio a su mínimo en 5 años por la incertidumbre que genera el conflicto con el sector agropecuario.
Los productores rurales aseguran que ellos sólo detienen camiones con granos, y que son los transportistas los que bloquean totalmente los caminos para protestar contra el conflicto, que los deja sin trabajo, generando el desabastecimiento.
Pero el Gobierno cree que esa no es la realidad. "Los que están cortando las rutas, los que generan desabastecimiento, los que siguen de paro (huelga) son los dirigentes del campo," dijo a Radio 10 el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
EN EL CONGRESO
En un intento por sepultar las críticas de los productores rurales, la presidenta envió al Congreso esta semana un proyecto de ley con el esquema de impuestos ya en vigencia, esperando que con la mayoría que el partido gobernante goza en ambas cámaras se ratifique rápidamente la medida.
Alberto Fernández dijo que los legisladores podrán proponer cambios al proyecto, rechanzando así las críticas de que no habrá debate por ser mayoría.
Pero las entidades rurales creen que el Poder Ejecutivo ejercerá presión sobre los gobernadores provinciales -muchos de ellos dependen en buena medida de los fondos fiscales federales- para que sus legisladores apoyen la iniciativa tal cual fue redactada por el Gobierno.
El lunes, los gobernadores de provincias con producción agrícola serán recibidos en el Senado por el vicepresidente, Julio Cobos, para debatir el proyecto.
(Reporte de César Illiano, Editado por Javier Leira)
Terra/Reuters