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El Tratado de Lisboa divide a la República Checa

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20/6/2008 - 15:27(GMT)

El futuro del Tratado de Lisboa suscita división en la República Checa, que asumirá la presidencia semestral de la Unión Europea (UE) en enero de 2009, con un presidente euroescéptico, un partido liberal dominante muy moderado y una coalición gubernamental cada vez más débil.

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En cuanto al procedimiento de ratificación, reina la incertidumbre sobre el dictamen que emitirá el Tribunal Constitucional, llamado a pronunciarse al respecto, pero también sobre un posible rechazo en el Senado, donde el Partido Democrático Cívico (ODS, por sus siglas en checo) dispone, según algunos analistas, de una mayoría suficiente para bloquear el texto.

"El ODS se halla actualmente en una posición esquizofrénica: muchos están en contra del Tratado y el proceso de ratificación, pero al mismo tiempo, con la próxima presidencia de la Unión Europea en el primer semestre del 2009, no quieren pasar por alborotadores", resume Petr Just, un analista político de la Universidad Metropolitana de Praga.

Políticamente, el margen de maniobra de los euroescépticos es muy poco significativo, habida cuenta de que los dos socios del ODS en la coalición, los democristianos y los Verdes, son favorables a la ratificación del Tratado.

Dentro de este contexto, el primer ministro Mirek Topolanek, quien como todos los liberales lo que más aprecia en la UE es la "idea de cooperación, de comercio libre y de mercado interior único", se cuidó mucho de posicionarse sobre este asunto.

"No obligaré a nadie a votar a favor o en contra, pero si el Tratado fuera ratificado ahora, no apostaría ni cien coronas por el "sí" checo", afirmó durante la cumbre de Bruselas.

Numéricamente, los euroescépticos no son mayoritarios en el tablero político local, sino que se concentran en el ODS, partido que dirige con muchas dificultades.

En el ODS se encuentran a grosso modo "mitad-mitad, entre aquellos que comparten el punto de vista del presidente Vaclav Klaus y los otros" sobre el Tratado, pero el grupo euroescéptico "goza de una influencia significativa", según el analista político Petr Just.

Muy combativo contra todo aquello que, en su opinión, amenace una "identidad checa" deteriorada bajo el imperio austrohúngaro, posteriormente bajo la ocupación nazi y, por último, bajo el régimen comunista, el jefe del Estado se aprovechó del "no" irlandés del 12 de junio pasado para machacar su oposición al Tratado Europeo por estimar que otorga demasiado poder a Bruselas.

Aunque su influencia no sea desdeñable, su poder es limitado y le resultará difícil negarse a firmar el texto en el caso de que el Tribunal Constitucional le dé su visto bueno y el Parlamento lo ratifique, según un análisis de la agencia checa CTK.

Además, por el momento, el gobierno de centroderecha ha optado por "no expresar una posición definitiva" sobre el Tratado.

Formada a duras penas en enero del 2007, la coalición tripartita se encuentra debilitada por sus numerosas discrepancias, surgidas antes del debate por el "no" irlandés al Tratado.

La opinión pública parece poco interesada por el tema, según las últimas encuestas.

Terra/AFP

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