Estados Unidos
Los miles de soldados de la Guardia Nacional de Estados Unidos que hace dos años fueron enviados a la zona fronteriza con México para reforzar la detección de indocumentados y narcotraficantes, se han retirado casi por completo a pesar de los ruegos de los gobernadores de los estados fronterizos, otrora escépticos de la operación.
En el 2006, cuando las tropas de la Guardia Nacional fueron asignadas a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos para ayudar a la Patrulla Fronteriza, los críticos advirtieron que el envío de soldados sería un insulto para México y que los soldados entrenados para combate, no para la aplicación de la ley, podrían dispararle a inocentes.
Pero nada de eso pasó y esas preocupaciones ahora dieron paso a temores de que la sangrienta guerra entre los carteles de la droga en México se derrame hacia el norte de la frontera y agobie a la Patrulla Fronteriza en sus tareas.
Los soldados fueron enviados en una misión de apoyo, no para detener inmigrantes sin residencia legal o contrabandistas. La Guardia Nacional apoyó con helicópteros y aparatos de visión nocturna para detectar personas que trataban de cruzar la frontera ilegalmente e informarle a los agentes de la Patrulla Fronteriza de su ubicación. Los soldados también construyeron caminos y cercos.
La Patrulla Fronteriza dijo que la fuerza de la Guardia Nacional, que alcanzó un máximo de 6.000 miembros antes de disminuir el año pasado, le permitió tiempo suficiente para contratar y entrenar a más agentes. La patrulla expresó confianza de que pueda realizar la tarea sola desde ahora.
Desde el inicio de la operación, llamada "Jump Start", la Patrulla Fronteriza incrementó en casi 5.000 su número de agentes y empleados, que ahora suman más de 16.400. La Patrulla Fronteriza, sin embargo, todavía está corta de su meta de 18.000 agentes, fijada para fines de año.
Los cuatro gobernadores de los estados fronterizos que contribuyeron con la mayoría de las fuerzas han tratado en vano de persuadir al Congreso y a la Casa Blanca para extender la presencia de la Guardia Nacional, que tiene programado terminar su labor el 15 de julio.
"Hasta que la Patrulla Fronteriza plante todas sus botas nuevas en el suelo, allí va haber vulnerabilidad", afirmó Pahl Shipley, vocero del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson.
La Patrulla Fronteriza dice que todo saldrá bien.
"No hay problema por hacernos cargo. Todo es parte de nuestro plan", dijo el vocero de la Patrulla Fronteriza Lloyd Easterling.
Sólo unos centenares de soldados de la Guardia Nacional se quedarán en la zona fronteriza. La mayoría de ellos terminando proyectos de construcción en Arizona y Nuevo México.
Terra/AP