Internacional
Por Kareem Khadder y Ori Lewis
JERUSALEN (Reuters) - Para los dos nadadores palestinos que viajarán a Pekín, estar en los Juegos Olímpicos ya será un logro.
Hamza Abdu logra entrenar a veces en una piscina de 25 metros en territorio palestino, aunque la misma no esté dentro de los estándares olímpicos, o sea 50 metros.
Las restricciones israelíes respecto al traslado le impiden a su compañero de equipo Zakaya Nassar entrenar en Nazaret.
Abdu está esperando conocer el espíritu olímpico del 8 al 24 de agosto, pero sabe que los Juegos podrían ser una experiencia correctiva.
"Debemos representarnos a nosotros mismos de la misma manera que otros países lo hacen. Espero hacer lo mejor," expresó a Reuters Abdu, de 17 años.
Los palestinos acudieron por primera vez a un Juego Olímpico en Atlanta 1996, aunque esto se dio de forma simbólica, porque fue la bandera sin ningún atleta.
Luego, tuvieron dos representantes en Sidney 2000 y tres en Atenas 2004. A pesar de sus modestas actuaciones, recibieron una entusiasta bienvenida.
Ninguno de los miembros actuales del equipo palestino obtuvo las marcas mínimas de clasificación para competir en Pekín, aunque participarán del evento gracias a las reglas de promoción de naciones.
El corredor de larga distancia Nader al-Masri, el único representante de la Franja de Gaza, junto al velocista Ghadeer Ghroof de Jericó, completan la delegación de cuatro atletas que viajará a China.
RESTRICCIONES DE TRASLADO
Abdu, de Jerusalén, comenzó a nadar a los cuatro años y se mostró como una promesa en un par de ocasiones en las que participó en competiciones.
Su mejor marca personal, un tiempo de 56 segundos en los 100 metros, está, en términos de natación, a años luz del récord mundial de 47,50 segundos conseguido en marzo por el francés Alain Bernard.
El entrenador Ibrahim Tawil señaló que la falta de fondos y las restricciones de traslado hacen imposible el avance de los deportistas como Abdu.
"Hay muchos eventos importantes en los que nuestros nadadores necesitan participar con el objetivo de mejorar, pero no hay dinero, y no podemos enviarlos," explicó Tawil.
Tampoco hay fondos disponibles desde las escasas reservas del Gobierno palestino.
Tawil indicó que, algunas veces, existía la posibilidad de viajar gracias al aporte de donantes privados.
"Nuestra federación trata de cubrir los costos del entrenamiento de los nadadores en piletas de 50 metros al oeste de Jerusalén, pero esto no es suficiente. Ellos necesitan entrenar por la mañana y por la tarde, pero eso es demasiado caro," contó el preparador.
AYUDA ISRAELI
Tawil recalcó que la asociación de natación de Israel había intentado ayudarlos, pero él cree que el progreso real para sus nadadores sólo podría llegar una vez que se solucione el conflicto palestino-israelí.
"El presidente de la asociación de natación israelí está intentando cooperar con nosotros, pero hasta que no haya un acuerdo apropiado por la paz en la región, no podrá concretarse la ayuda," opinó Tawil, quien estudió en una academia deportiva de Israel.
Como residente de Jerusalén, Abdu disfruta de la libertad de circulación dentro de Israel y puede entrenar en piscinas con estándares olímpicos en ese país.
Nassar, su colega de 19 años, es menos afortunada porque no tiene una piscina donde entrenar regularmente.
La nacida en Belén, quien competirá en los 50 metros libres, es una universitaria de Jenin, al norte de Cisjordania.
Jenin no tiene piletas, según Tawil. Incluso en Belén, ubicada 150 kilómetros al sur, Nassar tiene apenas una pequeña piscina, por lo que un entrenamiento apropiado es imposible.
Tawil contó que los intentos de Nassar por prepararse para Pekín habían sido obstaculizados por Israel, luego de que el Estado judío se negó a permitirle viajar allí para entrenar en la ciudad de Nazaret, que no está lejos de Jenin.
"Durante meses tratamos de obtener un permiso para viajar, pero no tuvimos éxito," se lamento Tawil.
(Escrito por Ori Lewis; Editado en español por Javier Leira)
Terra/Reuters