ALLENDE-CENTENEARIO
Fuencis Rausell.
Santiago de Chile, 25 jun (EFE)- El ex presidente de Chile Salvador Allende, quien murió en 1973 durante el golpe de Estado de Augusto Pinochet, representó para América Latina la vía pacífica al socialismo y fue para Europa un modelo para el eurocomunismo, alejado de las tesis de la Unión Soviética.
Allende, que postuló cuatro veces a la presidencia de la República como candidato de una alianza de partidos socialistas y comunistas (en 1952, 1958, 1964 y 1970) se convirtió en el primer político socialista en el mundo que accedió a un gobierno a través de una elección popular.
"Fue una figura extraordinaria con una gran vocación democrática", declaró a Efe el pintor José Balmes, quien en 1939 huyó de la Guerra Civil española en el barco Winnipeg, que el poeta Pablo Neruda fletó en París con dirección a Valparaíso, donde lo recibió Allende, entonces ministro de Salubridad.
Apoyado en la coalición denominada Unidad Popular, Allende intentó conducir al país hacia el socialismo por una vía pacífica y democrática, alejada de las tesis de la Revolución Cubana, pese a que él la apoyó al considerar que ambos regímenes buscaban los mismos fines por distintos medios.
El Gobierno de Allende profundizó en la reforma agraria con la expropiación de tierras y nacionalizó la minería del cobre -del que Chile es hoy en día el principal productor mundial-, medidas de gran calado que despertaron una fuerte oposición tanto en algunos sectores del país como a nivel internacional.
Patricio Navia, analista político chileno, explicó a Efe que Allende simbolizó el "hambre de justicia social" con el que quiso hacer frente a "las desigualdades que aún están presentes en Latinoamérica y a la incapacidad de los Estados para dar oportunidades a sus ciudadanos".
Según este experto, Allende implementó una "propuesta nueva" al intentar llevar a cabo "una revolución estatal en democracia" en la que "el Estado se hiciera cargo de los medios de producción" a través de la nacionalización de los recursos naturales, procesos que hoy en día se llevan a cabo en países como Venezuela o Bolivia.
Sin embargo, Navia subraya que la postura de Allende dista de la del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, porque éste intentó acceder por primera vez al poder mediante un golpe militar, en tanto que el político chileno siempre tuvo una firme convicción democrática.
Según este analista, la trayectoria de Allende tampoco se puede comparar con la del mandatario boliviano, Evo Morales, porque el líder indígena evolucionó "desde las bases hasta el poder político", mientras que el presidente chileno "siempre fue un oligarca", nacido en el seno de una familia de clase media alta.
No obstante, las políticas de Allende, como ahora ocurre con las de Chávez y Morales, se toparon con la oposición de Estados Unidos, que en plena Guerra Fría y bajo el mandato de Richard Nixon declaró el boicot económico al Gobierno chileno y apoyó después el golpe de Estado de Augusto Pinochet.
Las huelgas de diversos gremios, el desabastecimiento de artículos de primera necesidad y los persistentes rumores de golpe militar contribuyeron a crear una sensación de caos político, social y económico, como relató a Efe el ex juez Juan Guzmán, el primero que procesó en este país a Pinochet.
El golpe de Estado del dictador acabó con la labor y con la vida de Allende, pero su legado continuó vigente tanto en América Latina como en Europa, donde los partidos comunistas de Francia, Italia, España y Portugal encabezaron en la década de 1970 el viraje hacia el denominado eurocomunismo.
Los secretarios generales del partido comunista italiano, Enrico Berlinguer; francés, Georges Marchais, y español, Santiago Carrillo, presentaron en 1977 las bases de esta nueva corriente, que consideró que es muy difícil realizar una revolución socialista en los países capitalistas y rechazó el apoyo incondicional a la Unión Soviética.
Los eurocomunistas propusieron entonces ampliar su base social atrayendo a las clases medias, lo que en su opinión les permitiría acceder a través de elecciones pluripartidistas al gobierno y reformar la sociedad en democracia, compromiso que Allende emprendió hasta que el ruido de fusiles le acalló para siempre. EFE frf/mf/aagm
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