Internacional
Por Michael Kahn
LONDRES (Reuters) - La espuma del mar y plantas microscópicas del Atlántico tropical están destruyendo los gases de efecto invernadero en la parte más baja de la atmósfera a un ritmo más veloz de lo que pensaban los científicos, dijeron el miércoles investigadores británicos.
Los hallazgos publicados en la revista Nature significan que los actuales modelos climáticos pueden necesitar un ajuste y subrayan las dificultades de intentar predecir los futuros cambios en la temperatura, agregaron los investigadores.
"Una de las acciones clave que necesitamos hacer en el futuro es reducir la incertidumbre en torno a los procesos naturales que destruyen los gases de efecto invernadero," consideró Alastair Lewis, del National Center for Atmospheric Science de Gran Bretaña, que ayudó a llevar adelante el estudio.
"Esta es una de las primeras veces en que fuimos capaces de ir y ver cómo les estaba yendo a esos modelos en la predicción del ritmo de destrucción de algunos gases de efecto invernadero," dijo.
Medidas de todo el año de un observatorio en la isla de Sao Vicente, en Cabo Verde, permitieron al equipo medir cuán rápido atacan y destruyen el ozono los químicos bromo y óxido de yodo, producidos por la espuma de mar y el fitoplancton.
Los investigadores descubrieron que los químicos están consumiendo hasta 50 por ciento más de ozono en la parte baja de la atmósfera, aproximadamente un kilómetro por encima de la superficie de la Tierra, de lo que sugieren los actuales modelos climáticos.
El ozono en la parte inferior de la atmósfera actúa como gas de efecto invernadero y su destrucción desata una cadena de reacciones químicas que conducen a la remoción del metano, el tercer gas de efecto invernadero más abundante. En la parte superior de la atmósfera ayuda a proteger al planeta de los rayos solares dañinos.
El estudio fue también el primero en tomar dichos registros del ozono encima del océano abierto. Los investigadores dicen que creen que los hallazgos posiblemente sean típicos de otras aguas tropicales similares.
Pero los descubrimientos también tienen un aspecto preocupante, advirtieron los investigadores.
Aunque los resultados indican que la atmósfera se limpiará a sí misma más rápido en respuesta a disminuciones en las emisiones generadas por los seres humanos, ello podría también significar que los modelos climáticos subestiman ligeramente estos gases de efecto invernadero, dijo Lucy Carpenter, quien trabajó en el estudio.
"En este momento, los modelos climáticos calculan correctamente la cantidad de ozono, pero no tienen los adecuados ritmos de destrucción," reconoció Carpenter, química atmosférica en la York University, Gran Bretaña.
"También significa que los modelos no registran bien el balance entre la producción y la destrucción; porque si el metano se destruye más rápidamente, significa que tienen que haber más emisiones de lo que pensábamos," explicó.
(Reporte de Michael Kahn, editado en español por Gabriela Donoso)
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Terra/Reuters