América Latina
Por Hugh Bronstein
BUENAVENTURA, Colombia (Reuters) - Los colombianos que creían haber visto todo en cuanto a tráfico de drogas fueron sorprendidos este año con una novedad: multimillonarias cargas de cocaína siendo trasladadas en sumergibles.
Después de haber utilizado aviones y lanchas rápidas de largo alcance para la exportación de drogas desde el país, considerado el primer productor mundial de cocaína, los traficantes están recurriendo a naves que viajan bajo el agua sólo con tubos de respiración y un mini equipo de navegación que sobresale de las olas.
La Armada Nacional interceptó y filmó uno de los "semisumergibles" desechables a principios de este año, ante la sospecha de que tenía unas 10 toneladas de cocaína.
Pero como siempre hacen cuando son descubiertos, los miembros de la tripulación abrieron las escotillas diseñadas para hundir las embarcaciones de fibra de vidrio cuando son interceptadas, una maniobra que les permite sumergir las pruebas hasta el fondo del Océano Pacífico.
Los tripulantes exigieron ser tratados como náufragos a pesar de que aún tenían rastros de cocaína en su ropa. En virtud de las normas marítimas fueron rescatados por botes salvavidas sin ser acusados ni procesados.
"Es en parte un éxito porque han sido castigados con que esa droga no ha cumplido su objetivo de llegar a los mercados internacionales," dijo el capitán de navío Gustavo Angel, comandante de la flotilla de superficie de la Fuerza Naval del Pacífico.
Desde su base ubicada cerca a la ciudad portuaria de Buenaventura, el oficial participa en la ofensiva contra estas naves casi imperceptibles porque apenas producen ruido y son difíciles de detectar desde el aire.
A veces pueden ser detectadas por las patrullas de vigilancia costera y su sonido puede ser recogido por los submarinos de Colombia equipados con sonar.
Se estima que 31 toneladas de cocaína han sido enviadas intencionalmente al fondo del océano en las huidas de las tripulaciones de semisumergibles durante los últimos dos años y medio, lo que hace que las autoridades se pregunten cuánta droga está viajando a Estados Unidos por este sistema.
La Armada calcula que las naves tardan hasta dos semanas para llegar a sus destinos y que pueden transportar hasta 10 toneladas de cocaína en cada viaje, después de los cuales las hunden para evitar preguntas sobre los buques no registrados.
AMENAZA A LA SEGURIDAD
La construcción de cada semisumergible cuesta alrededor de 600.000 dólares, puede transportar de cuatro a cinco tripulantes y está equipado con una o dos hélices, lo que le permite desarrollar velocidades de entre 10 y 12 nudos.
La mayoría mide alrededor de 50 pies de largo y son construidos por grupos de traficantes de drogas a veces en connivencia con las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que financia sus más de cuatro décadas de lucha armada rebelde con el tráfico de drogas.
Colombia exporta 600 toneladas de cocaína por año, de acuerdo con las Naciones Unidas, aproximadamente un tercio por la costa del Pacífico.
"La evolución (de los semisumergibles) es una amenaza muy importante porque los grupos terroristas que están siendo alimentados por el narcotráfico podrían en un momento dado usarlos para cargar armas o para hacer algún tipo de atentado en algún puerto," dijo el vicealmirante Edgar Cely, jefe de operaciones navales de la Armada.
Las embarcaciones se construyen en rampas para mantenerlos fuera de la tierra húmeda de los manglares que bordean la costa del Pacífico. La espesa vegetación de la región no permite detectar desde el aire los improvisados sitios usados para la fabricación de estas naves.
Son pintados de azul para combinar con el agua y se cargan con droga normalmente en ríos aprovechando la marea alta que facilita su llegada al océano. Es mucho más difícil construir y ocultar estas naves en las densamente pobladas costas del Caribe colombiano.
Ocho fueron encontrados en la costa del Pacífico el año pasado y otro en el Caribe, según la Armada.
Las autoridades colombianas se están preparando para el día en que los traficantes de drogas logren construir naves capaces de sumergirse a profundidad y navegar aún más tranquilamente con sus cargas, que la actual generación de semi submarinos.
Mientras tanto, Cely dijo que el aumento de los patrullajes de tierra a lo largo de la costa para encontrar los astilleros artesanales en donde se construyen tiene más probabilidades de éxito.
"Están evolucionando rápidamente en términos tecnológicos. Están más grandes, más rápidos y tienen navegación GPS y teléfonos satelitales," afirmó Cely.
"Tenemos que estar muy encima de esto," advirtió.
(Reporte de Hugh Bronstein; Editado en español por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters