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Alemania rindió homenaje el jueves a los héroes del puente aéreo aliado que salvó a Berlín oeste del bloqueo soviético en 1948-49, celebrando con veteranos norteamericanos, británicos y franceses el 60º aniversario de este capítulo crucial de la Guerra Fría.
"El puente aéreo transformó a los enemigos en amigos, los ocupantes (aliados) de Alemania se convirtieron en colaboradores", declaró el ministro de Defensa, Franz Josef Jung, al elogiar la valentía de los pilotos aliados durante una ceremonia en la base norteamericana de Wiesbaden-Erbenheim (oeste), y luego en el aeropuerto de Francfort.
De allí despegaron muchos de los aviones aliados que entre el 25 de junio de 1948 y fines de setiembre de 1949 llevaron los suministros que permitieron la supervivencia de 2,5 millones de berlineses del oeste, después de que los soviéticos cortaran todas las vías de comunicaciones terrestres.
El 23 de junio, Josef Stalin tomó esa decisión porque quería impedir la entrada al sector soviético de Berlín de los nuevos "deutsche marks", introducidos por los Aliados en sus tres zonas de ocupación: la norteamericana, la británica y la francesa.
De esa forma, el líder de la URSS quería obligar a los Aliados a renunciar a crear un gobierno para las tres zonas, que prefiguraba al Estado de Alemania occidental, y forzar a los berlineses a someterse para eliminar a ese enclave libre en una zona soviética.
El 24 de junio, el general Lucius D. Clay, gobernador militar norteamericano en Alemania, decidió instaurar un puente aéreo, aunque no tenía garantías de encontrar suficientes aviones capaces de aprovisionar a los berlineses. Necesitaba por lo menos 500 aparatos.
Desde junio de 1948 hasta fines de 1949, el cielo de Berlín oeste fue cruzado por un incesante ballet aéreo de aviones de carga. Fue una hazaña logística que pasó a la Historia.
De día y de noche, los pilotos norteamericanos, británicos y franceses realizaron más de 277.000 vuelos (unos 200 diarios) desde Francfort y Wiesbaden (oeste), pero también desde Hamburgo y Lübeck (norte), transportando 2,3 millones de toneladas de víveres, carbón, gasolina y otros productos, para 2,5 millones de berlineses sitiados.
El puente aéreo "fue un éxito, pero también causó víctimas", recordó el jueves el ministro alemán de Defensa. Jung pidió que "no se olvidaran a unos 80 alemanes, norteamericanos y británicos --en su mayor parte pilotos-- que cayeron por la libertad de Berlín".
Junto al ministro de Defensa alemán se encontraban entre otros el embajador de Estados Unidos, William Timken, el general Roger Brady, comandante de las fuerzas aéreas norteamericanas en Europa, así como un célebre veterano del puente aéreo, Gail Halvorsen, alias "Tío chocolate", de 87 años.
Halvorsen logró uno de los mayores éxitos de la propaganda norteamericana en Alemania: el envío de miles de golosinas a los niños de Berlín oeste utilizando miniparacaídas, que fueron lanzados desde las cabinas por los pilotos que aterrizaban en el aeropuerto de Tempelhof.
Terra/AFP