América Latina
Por Lucas Bergman
BUENOS AIRES (Reuters) - Con la llegada del frío, Argentina enfrenta nuevamente restricciones energéticas que amenazan con golpear a su industria.
Pero, un invierno menos riguroso y la experiencia oficial lograda en las crisis de años anteriores permitirían atenuar el impacto sobre la economía.
Las insuficientes inversiones para aumentar la oferta de electricidad y gas natural en los últimos años y el fuerte crecimiento económico generaron una fuerte estrechez energética en el país sudamericano, que obligó al Gobierno a racionar el suministro para evitar un colapso del sistema.
Las autoridades priorizan el suministro residencial, lo que lleva a recortar la oferta energética a las industrias cuando se dan picos de consumo de gas y electricidad en hogares, una tarea que el Gobierno deberá repetir este invierno.
La actividad industrial se resintió durante el invierno del 2007, cuando el Gobierno cortó el suministro de gas y electricidad a unas 5.000 empresas de todo el país.
"Básicamente sigue un déficit similar al del año pasado" en el sector energético, dijo a Reuters Daniel Montamat, consultor y ex secretario de Energía.
El Gobierno sumará este año el funcionamiento parcial de dos nuevas centrales termoeléctricas y el aporte de un barco con capacidad para regasificar gas natural licuado, que permitirán compensar el menor flujo proveniente de Bolivia, país que priorizó sus ventas a Brasil ante su limitada oferta.
Pero, de todos modos deberá apelar a varios instrumentos para cubrir el faltante, como recortes de las ventas de gas a Chile, y la compra de electricidad a Brasil y de fuel oil venezolano, que entrega a las industrias al mismo precio que el gas porque subsidia la diferencia.
COSTO
La contracara del operativo energético es el elevado costo fiscal, que analistas proyectan en más de 5.000 millones de dólares para todo el año, el cual el Gobierno puede financiar gracias a un elevado superávit presupuestario.
"Vamos a estar por encima de los 20.000 millones de pesos (6.450 millones de dólares)," proyectó Montamat por el complejo sistema de importaciones y subsidios energéticos.
La situación general es similar a la del invierno anterior, pero el Gobierno tiene listos los mecanismos de emergencia tras los sobresaltos pasados en el 2007.
"La enorme diferencia entre este año y el año pasado es que tenés una torta (gran cantidad) de plata a disposición del sistema energético para gastar en subsidios, en compras de combustibles," dijo a Reuters un especialista en energía que prefirió no ser mencionado .
"Además, como está mucho más aceitado el mecanismo para bajar (el suministro) a las industrias, se necesita bajar menos que antes porque funciona mejor," agregó el especialista.
Industriales dijeron a Reuters que "acomodaron" los turnos de trabajo en función de los cortes esperados, mientras que sumaron fuentes alternativas para continuar en marcha cuando reciban la orden del Gobierno de cerrar la llave de gas.
ALIADO
El Gobierno contará además con un aliado "indeseado": la desaleración de la economía causada que la alta inflación y una crisis con el sector agrícola que generó malas expectativas.
"La economía empezó a desacelerarse. Ahí se descomprime un poco la demanda del sector productivo." dijo Montamat.
Los indicadores de consumo de electricidad de la privada Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), destacaron que tras 70 meses de crecimiento ininterrumpido entre julio del 2002 y febrero del 2008, la demanda de energía cayó en marzo y en mayo al tiempo que en abril registró una tenue alza.
"Cuando ya son tres meses consecutivos, ya abundan las explicaciones, hay una cosa más concreta," aseguraron técnicos de Fundelec, quienes también destacaron que con un invierno más benévolo la situación para las industrias será más llevadera.
Las tarifas de electricidad y gas residenciales en la ciudad de Buenos Aires y el cordón urbano que rodea, donde se concentra la mayor parte de la población, están prácticamente congeladas desde el 2002, cuando en medio de una recesión se buscó mitigar el impacto de la crisis que vivía el país.
Analistas reclaman un alza de tarifas que permita financiar inversiones necesarias para incrementar la oferta energética y la infraestructura de transporte.
(Reporte de Lucas Bergman, Editado por Alejandro Lifschitz)
Terra/Reuters