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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, se burló el sábado de las protestas de los opositores que lo acusan de haberlos silenciado en la Asamblea Constituyente y confirmó que la nueva Carta Política que será sometida a referendo estará lista el 26 de julio.
Si bien Correa aceptó como una decisión "durísima" el relevo esta semana de su amigo Alberto Acosta de la presidencia de la Constituyente, de mayoría oficialista, consideró que la orden fue necesaria para lograr que la Constitución termine de ser redactada en esa fecha.
Tras la salida de Acosta -quien pese a sus discrepancias con Correa se mantuvo en la Asamblea al lado del gobierno-, la oposición denunció que sus participaciones fueron recortadas en el pleno y que ahora la Asamblea está siendo dirigida "por un dictador" en alusión al oficialista Fernando Cordero.
Incluso varias asambleístas se vistieron de negro para señalar que "la democracia había muerto" y otros se pusieron esparadrapos en la boca o amagaron con coserse los labios, lo que fue ironizado socarronamente por Correa.
"Por ahí salieron algunos con esparadrapo en la boca, algunos asambleístas de la oposición, no saben cuánto se lo agradecemos. Por favor no se los vayan a sacar antes del 26 de julio. Y si les hace falta, acá les hacemos una colecta y les mandamos más", dijo el presidente en su intervención semanal en los medios.
Simultáneamente anunció que el "26 de julio el pueblo ecuatoriano tendrá una Constitución histórica". "Y las viudas de la partidocracia que se sigan vistiendo de negro nomás, porque en septiembre (cuando se realice el referendo constitucional) les vamos a dar una paliza" en las urnas, añadió.
Además de la reelección presidencial inmediata, Correa aspira a que la nueva Carta Magna incorpore regulaciones a la economía y reformas para impedir que continúen siendo destituidos presidentes, como ocurrió con tres de ellos en la última década.
Terra/AFP