América Latina
Por Brian Ellsworth
WILLEMSTAD, Curazao (Reuters) - Una antigua refinería que data de la Primera Guerra Mundial lanza humo tóxico sobre la isla caribeña de Curazao, pero bajo la presión de la necesidad económica, el Gobierno permite que continúe operando.
En la refinería Isla, operada por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), son cada vez mayores los reclamos de los residentes y varias demandas en contra de la planta en las que se alegan que emisiones industriales están causando varias enfermedades desde una tos persistente hasta el cáncer.
Un tribunal de Curazao amenazó el año pasado con cerrar las instalaciones si no cumplía con los estándares para controlar las emisiones, citando un estudio en el que se estima que cada año unas 18 personas mueren prematuramente por la exposición de contaminantes.
Curazao comisionó el estudio a la firma holandesa ECORYS en 2005, pero prefirió no hacerlo público. ECORYS declinó proveer una copia del estudio a Reuters debido a un acuerdo con el cliente.
La decisión de la corte es un reproche a PDVSA, que se enorgullece de su responsabilidad social inspirada por el presidente venezolano, Hugo Chávez.
Pero PDVSA está bajo presión para conservar los 320.000 barriles por día (bpd) de producción, mientras lucha para enfrentar las sucesivas interrupciones en sus propias refinerías en Venezuela. La gasolina de Isla se exporta principalmente a otros países de Sudamérica y el Caribe.
Con poco dinero para a modernizar a Isla y con la necesidad de mantener los empleos generados por la refinería, Curazao está conforme en dejar que PDVSA la opere mientras los tribunales lo permitan.
"No hay ningún estudio científico que señale que la refinería está causando la muerte, o algo similar," dijo Charles Cooper, un legislador de Curazao quien también trabaja para PDVSA.
El Comisionado de Salud Pública Humphrey Davelaar no respondió una solicitud para comentar sobre el caso. Una portavoz de la refinería dijo que no podía dar declaraciones, mientras que otro vocero de PDVSA en Caracas no respondió un correo electrónico en el que se pidió una explicación sobre el hecho.
Localizada a unos 60 kilómetros de las costas venezolanas, Curazao se convirtió en un puerto comercial en el océano Atlántico en el siglo 17 y 18. Es un territorio del reino holandés y sus playas, el buceo y la arquitectura colonial holandesa de la capital, Willemstad, atraen a miles de turistas.
Shell en 1918 abrió la refinería Isla en Willemstad, en un local donde años atrás había un mercado de esclavos, para procesar el petróleo de Venezuela y suministrar combustible a los aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Ya para el año 1985, la planta era obsoleta y plagada de problemas ambientales. Posteriormente Shell, lo vendió a Curazao por un simbólico dólar. La isla lo arrendó rápidamente a la compañía petrolera estatal PDVSA, que ha hecho pocas inversiones importantes para reducir las emisiones.
Marisela Cijntje, quien enseña español en el liceo María Inmaculata, cerca de la refinería, dice que el abrumador hedor a veces los obliga a suspender las clases.
"A veces salgo de mi carro y puedo oler el humo," dijo Cijntje. "Me da un dolor de cabeza muy rápido, pero la mayoría del tiempo, tengo que seguir dando clases."
EMISIONES TOXICAS
La Fundación de Atención Humana, un grupo ambiental local, dice que las emisiones de dióxido de sulfuro, que pueden causar daño pulmonar permanente, supera dos veces de los límites permitidos en la licencia de Isla. El grupo dice que los datos fueron recogidos por la misma refinería.
También añaden que la planta emite cantidades peligrosas de una sustancia conocida como "partículas en suspensión" que puede causar cáncer. Por su parte, Isla ha negado esas emisiones excesivas de partículas en suspensión.
Críticos también dicen que PDVSA, que negocia la compra de la refinería desde hace dos años, está dejando pocos beneficios para la isla caribeña.
Ellos resaltan que estas acusaciones reflejan las alegaciones que hace Chávez de que la petroleras privadas se aprovecharon de Venezuela al evadir impuestos y evitar realizar las inversiones necesarias para reducir daños ambientales.
Curazao obtuvo menos de un 1 por ciento de las ventas de la refinería en el 2007 que totalizaron unos 5.000 millones de dólares, recibiendo un pago por el alquiler de menos de 20 millones de dólares y casi nada por impuestos.
PDVSA dice que en Venezuela un 45 por ciento de sus ventas el año pasado entró a las arcas gubernamentales o a programas sociales.
"En ninguna parte del mundo podría una compañía multimillonaria como PDVSA hacer algo similar," dijo Maurits Martis, un hombre de de 59 años, quien está a cargo de una tienda de materiales de construcción en la vía que conduce hacia Isla.
Críticos también afirman que los curazoleños pagan alrededor de 1,20 dólares por el litro de gasolina producida en Isla, menor a los 0,03 dólares por litro que pagan los venezolanos, que tienen el combustible más barato del mundo.
Adicionalmente agregan que los 1.500 empleos de la refinería representan sólo alrededor del 2 por ciento de la fuerza laboral de la isla, de unas 70.000 personas. Funcionarios del Gobierno no respondieron a la solicitud de información sobre la masa laboral.
Isla dijo que las inversiones sociales en Curazao para el 2007 fueron de 5,2 millones de dólares, algunos recursos que han estado dirigidos para reparar los aires acondicionados en las escuelas cercanas a la instalación.
El director de la refinería Pedro Jiménez afirmó en mayo que Isla fue señalada de contaminar y solamente abordarían el problema en conjunto con otras industrias contaminantes.
Muchos de los habitantes de la isla defienden a la refinería debido a los empleos que proporciona.
Los trabajadores de la planta marcharon en junio para protestar un posible cierre de Isla y acusaron a los Países Bajos de involucrarse en sus asuntos internos, tras pedir a Curazao que obligara a la refinería Isla a reducir las emisiones.
Asimismo se han dado charlas de las alarmas del cierre por los daños de las emisiones.
Sharvienne Hersilia, una estudiante de 19 años del liceo María Immaculata, dijo que las emisiones le dan dolor de cabeza y que agravan su asma. Pero ella cree que Isla debe modernizar sus operaciones y no cerrar.
"Cerrando no es una opción porque muchas padres mantienen a sus familias trabajando allí," dijo.
(Reporte adicional de Jorge Silva, Sebastián Rocandio, Efraín Otero, Irasi Jiménez y Carolina Nicolaas en Willemstad, Janet Mcgurty en New York y Ank Kuipers en Paramaribo; Editado en español por Marcel Deza).
REUTERS DB MD
(Para fotos visitar http://www.reuters.com/news/pictures/articleslideshow?articleId =USN1735279520080630&channelName=politicsNews#a=1) (Para video visitar http://www.reuters.com/news/video?videoId=85586&newsChannel=new sOne)
Terra/Reuters