América Latina
El ex capitán de navío Ricardo Miguel Cavallo, considerado uno de los principales represores durante la última dictadura militar, fue procesado con prisión preventiva por el secuestro y posterior desaparición del escritor y periodista Rodolfo Walsh, en marzo de 1977, dijeron el miércoles fuentes oficiales.
La medida, según la agencia oficial de noticias Télam, fue dispuesta por el juez federal Sergio Torres, quien investiga a los represores que actuaron en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de esta capital, considerado uno de los peores centros de torturas, detenciones ilegales y ejecuciones sumarias durante el régimen militar (1976-83).
La AP llamó al despacho de Torres, pero no fue posible comunicarse con el magistrado.
Según Télam, la medida se conoció el miércoles pero fue dictada el 23 de junio último por el juez Torres. "Sérpico" Cavallo fue extraditado recientemente desde España.
El juez le imputa a Cavallo el secuestro y posterior desaparición de Walsh, así como la apropiación de sus bienes.
Walsh fue secuestrado en la capital argentina cuando intentaba distribuir una "Carta Abierta" al dictador Jorge Rafael Videla, con motivo del primer aniversario del golpe militar.
Torres, que había solicitado a España la extradición de Cavallo por otros hechos, ya había acusado formalmente a Cavallo por el "secuestro y aplicación de tormentos" a las religiosas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, y a Azucena Villaflor, creadora de la Madres de Plaza de Mayo, secuestradas en 1977 por un grupo de marinos y llevadas a la ESMA junto a otras nueve personas.
Cavallo estuvo a cargo de interrogatorios y torturas a detenidos políticos en la dependencia naval, según el testimonio dado a conocer al juez por sobrevivientes.
Según cifras oficiales, 13.000 detenidos políticos "desaparecieron" durante la dictadura militar. Los organismos de derechos humanos hacen ascender la cifra a 30.000. En la ESMA se estima que estuvieron detenidas 5.000 personas, de las cuales menos de la mitad sobrevivió.
Tras la restauración de la democracia en 1983, Cavallo eludió a la justicia y se radicó en México, donde desarrollaba actividades empresariales.
A pedido de la justicia argentina, fue detenido en México en 2000. Tres años más tarde, el juez español Baltasar Garzón pidió su extradición, ante una solicitud de familiares de víctimas de la ESMA, basándose en la legislación hispana que permite castigar las violaciones a los derechos humanos incluso cuando fueron cometidos fuera de sus fronteras. Fue remitido ese año a Madrid.
Terra/AP