Rescate de rehenes
Horas antes, Betancourt había llegado a una base militar de esta capital vestida de pantalón negro, sudadera gris, chaleco camuflado militar y botas pantaneras. Sonriente y llena de vitalidad, se fundió en un largo beso con Yolanda Pulecio, su madre, y posteriormente con su esposo Juan Carlos Lecompte.
"Acompáñenme a darle gracias a Dios y a la Virgen. A todos ustedes que me acompañaron en sus oraciones, que pensaron en mí y me tuvieron en su corazón", dijo Betancourt poco después de bajarse del avión de la fuerza aérea que la transportó a ella y los otros ex rehenes desde una población del sur del país hasta la terminal militar en Bogotá.
También agradeció al ejército colombiano y al presidente Uribe por la "impecable" operación de rescate.
El ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, explicó que el rescate se logró después que los comandos militares lograron "infiltrar la primera cuadrilla de las FARC, la misma cuadrilla que ha mantenido durante los últimos años a un grupo numeroso de los secuestrados en su poder" y les hicieron creer que se trataba de un traslado.
La operación fue "algo realmente de película. Fue un rescate de película", dijo Santos.
Terra/AP
